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domingo, 7 de enero de 2018

Viaje al interior de sí misma - Max Colodro


Con seguridad, si aún existiera la RDA la peregrinación final habría sido hacia allá. Pero la historia ya se encargó de poner a ese engendro en su sitio, es decir, de borrarlo literalmente del mapa. Cuba, uno de los últimos museos vivientes de la Guerra Fría, era por tanto una alternativa razonable. Así, en un gesto cargado de símbolos, Michelle Bachelet decide ir a despedirse de una de las cristalizaciones más fieles de su utopía, una de esas reliquias detenidas en el tiempo que extrañamente seducen a muchos que se dicen “progresistas”.

En más de un sentido, la elección de Cuba es perfecta para poner el broche de oro a esta administración: un gobierno desde el primer día extraviado en sus obsesiones ideológicas, sin ninguna capacidad para entender las señales que día a día y mes a mes estuvo mostrando la realidad, donde la impertérrita confianza en los fines hizo que la calidad y el costo de los medios no tuviera ninguna importancia. En fin, un proyecto político marcado a fuego por el imperativo de la polarización, por el uso y abuso de una mayoría parlamentaria sin la más mínima intención de buscar acuerdos con la minoría.

Apostar por Cuba es coherente también porque, quizá como ningún otro caso, encarna a la perfección el escandaloso doble estándar con que un sector todavía relevante de la izquierda chilena valora los DD.HH. y al sistema democrático. La forma en que se los defiende cuando son violentados por dictaduras de derecha y la manera en que se los relativiza en regímenes socialistas como el cubano ha sido históricamente impúdica. La propia Michelle Bachelet, que con toda legitimidad se ha transformado en un baluarte en la defensa de los DD.HH. violados en Chile por la dictadura de Pinochet, jamás ha tenido el más mínimo gesto o palabra de condena frente a los graves atropellos y a la falta de libertad que se vive a diario en países como Cuba o Venezuela ni qué decir sobre las tétricas realidades que se vivían en su adorada RDA. Este viaje, entonces, tiene el mérito de volver a ilustrarnos sobre esta vergonzosa inconsistencia.

Finalmente, quedará también para el anecdotario que la supuesta agenda comercial que según la autoridad justificó este periplo, fue tan prolijamente elaborada que a pocos días de partir el propio ministro de Economía no sabía que era parte de la comitiva. Asimismo, que un grupo transversal de parlamentarios solicitara a Bachelet realizar un gesto hacia la disidencia cubana, petición firmada incluso por Alejandro Guillier, es decir, por el excandidato presidencial del propio gobierno, es una clara señal de que a La Moneda este viaje tampoco le salió gratis en las filas del oficialismo.
Pero es probable que a Michelle Bachelet todo esto la tenga sin cuidado. Para ella viajar a Cuba es la ocasión de reencontrarse con su historia, sus sueños y sus convicciones. Esa dimensión de sí misma que ninguna realidad y ninguna evidencia puede remover.

Cuba en el legado de Bachelet. - Roberto Ampuero


No sorprende que Michelle Bachelet culmine sus giras internacionales presidenciales con una visita al dictador cubano Raúl Castro. No sorprende, porque sabemos que en su alma anidan simpatías hacia Fidel Castro, a quien tras su deceso calificó de "líder por la dignidad y la justicia social en Cuba y América Latina"; hacia el régimen castrista, que lleva 59 años en el poder, y a algunos Estados socialistas, como la RDA, que desapareció en 1990 por decisión de sus ciudadanos. En un país democrático como el nuestro, su presidenta/e tiene derecho a celebrar a dictadores, pero sus ciudadanos también tienen derecho a criticar su doble estándar: Bachelet condena (con razón) a una dictadura de derecha que duró 17 años, pero se emociona con una tiranía totalitaria de izquierda que se acerca a los seis decenios.

Lo que sí sorprende es que, con su visita a La Habana, la líder de la izquierda chilena esté hurgando en una llaga abierta en su sector. Su viaje es al pasado, porque rinde tributo a un régimen que fue por mucho tiempo bandera de la izquierda criolla y regional, pero que hoy, por su fracaso político y económico, la divide. Se trata de un incómodo desplazamiento, pues deja al desnudo un parteaguas que separa a fuerzas socialdemócratas, reformistas y centristas, por un lado, y a las que se identifican con el socialismo clásico, el Socialismo del Siglo XXI o el populismo estatista, por otro. Y desconcierta también a los socialcristianos auténticos, que creen en la democracia liberal, el pluralismo y el respeto a los derechos humanos.

Curioso que Bachelet no se plantee que lastima a muchos en su sector, porque en un régimen como el cubano, ninguno de los partidos que la han apoyado en sus dos gobiernos -salvo el comunista- podría existir. Los socialdemócratas, el PPD y la DC lo saben: partidos de sus colores o tendencias no solo están prohibidos, sino que son reprimidos duramente en cuanto empiezan a emerger. Muchos cubanos de esas sensibilidades han pagado con cárcel, exilio o muerte por sentir como un socialdemócrata o un socialcristiano. Y todo eso no puede barrerse bajo una alfombra de cálculos políticos y apego al poder en Chile. Curioso que la Mandataria, en sus últimas semanas en ejercicio, vuelva a La Habana, donde sufrió un faux pas político en 2009, y hasta perdió contacto con sus escoltas de Carabineros por salir presurosa con la seguridad cubana a una audiencia que le concedió un Fidel ya supuestamente "retirado".

El gesto de Bachelet tiene un lamentable e insensible correlato en las Juventudes Comunistas de Chile. Estas acaban de conmemorar la llegada de los Castro al poder enviando su "más fraternal saludo al pueblo cubano que sigue luchando contra el imperialismo norteamericano y sus secuaces". Lo cierran con un "Patria o muerte. ¡Venceremos!", que huele a Che Guevara, Castro, Chávez, Ortega y Maduro, a intolerancia y dogmatismo.

Los comunistas criollos, que sufrieron persecución y exilio bajo el régimen militar, aplauden a la dictadura de los hermanos Castro, la identifican con la voluntad del pueblo y tratan de "secuaces" a los cubanos que no la apoyan ni gozan del derecho a escoger el gobierno que deseen. Tanto la simbología del viaje de Bachelet como la apología comunista a la dictadura cubana muestran que la Nueva Mayoría, o una nueva constelación similar que surja, no podrá disimular las insalvables diferencias que la cruzan en lo relativo al modo en que entienden la democracia, la libertad y los derechos humanos. Tratar de ignorar esto, considerarlo una diferencia menor y manejable, y continuar tejiendo alianzas entre partidos que discrepan en asuntos tan esenciales, está condenado a generar alianzas y eventuales gobiernos erosionados desde un comienzo por divisiones y crisis.

¿Qué lleva a Bachelet, en el crepúsculo de su segundo gobierno, a realizar un gesto simbólico a una dictadura que no contribuye a la unidad, pero sí a la división de las fuerzas que la acompañaron? ¿Constituye su abrazo con el castrismo un cierre de inventario, o el inicio de una nueva etapa en su vida política, más radical? ¿Su valoración de los fracasados regímenes de partido único y economía estatizada integra el legado final de Bachelet, o construye la plataforma de una actividad política futura nacional o internacional? Está por verse. El secretismo es parte de su escuela política.

Es de esperar que la Mandataria, que sufrió en carne propia los rigores de una dictadura, recuerde en La Habana la etapa en que Chile contó con respaldo internacional para recuperar su democracia, y se reúna con quienes discrepan del castrismo. Ahí están opositores al régimen, organizaciones no gubernamentales, grupos disidentes, las Damas de Blanco, agrupaciones de derechos humanos, intelectuales y periodistas independientes. Si pudiese hacer ese gesto solidario y democrático hacia quienes piensan diferente al régimen instaurado por los Castro en 1959, Bachelet estaría enriqueciendo y humanizando el legado que aspira a dejar. De lo contrario, su legado en lo relativo a Cuba dirá: Apoyó hasta el último día a la dictadura castrista.

Con su visita a La Habana, está hurgando en una llaga abierta en su sector.

lunes, 9 de octubre de 2017

La Narcocultura, la experiencia del Capellán del Hogar de Cristo


La "narcocultura" en la experiencia directa del capellán del Hogar de Cristo - Pablo Walker

Pablo Walker: "No es tan difícil llegar a decir 'prefiero ser narco a no ser nadie'"
El sacerdote jesuita devela cómo el narcotráfico termina por corromper hasta lo más sagrado, que son los afectos y las confianzas familiares. Se impone el reinado del terror, que estigmatiza y aísla a las comunidades.
   
Los datos son muy claros y pocos los conocen. Lo dice el último informe de la Unidad Especializada en Tráfico Ilícito de la Fiscalía (Observatorio del Narcotráfico en Chile, de 2016): hay una progresiva masificación de la venta de drogas, hasta el punto de llegar a una "vulneración de la vigencia del Estado de Derecho" en los territorios afectados y "la vulneración de sus normas más básicas como el derecho a la vida y la integridad física". Hay nada menos que 426 barrios críticos en el país en los que reina lo que se llama una "narcocultura".

¿Qué es un barrio crítico?

Es un espacio urbano "donde el narcotráfico ha establecido una plataforma de venta ilícita de drogas, especialmente a través del uso del espacio público, con un predominio sobre otras expresiones delictuales y sobre la vida de los vecinos, con un grave deterioro para la vida de estos, constituyendo un fuerte desafío a la vigencia del Estado de Derecho".

La "narcocultura" se extiende en una red de delitos que desborda los barrios críticos donde viven los pobres. "Está relacionada con el tráfico de armas, con el secuestro, con la extorsión, con el robo, con la explotación sexual", afirma el sacerdote jesuita Pablo Walker, capellán del Hogar de Cristo, quien ha vivido en contacto con hombres, mujeres y niños afectados. Su experiencia es directa.

-¿Es verdad que se acabó hace años el toque de queda en Chile o todavía existe?

"Pregúntenles a los que viven en esos barrios, porque yo me voy a quedar corto... Los niños 'jugando' a tirarse al piso en la sala y los profesores cambiando el horario en los colegios, el rumor en la feria de que mañana queda la escoba, la suspensión de la reunión en la capilla por las balaceras, el cierre temprano del almacén, el miedo de los choferes de micros o colectivos a entrar tarde, los carabineros y ambulancias que tampoco entran...".

-El común de los chilenos piensa que los focos son dos o tres y que la situación no es tan extendida.

"Por eso urge 'deslegualizar' este síntoma-país. Existe en 16 comunas de la Región Metropolitana y en otras nueve capitales regionales, en barrios donde vemos un Estado intermitente, un repliegue de las organizaciones de base, una ausencia de inversión privada y el deterioro de esa vida en comunidad que era el orgullo de una población. En ese despojo, ante el despiste del resto del país, se instalan las mafias decidiendo quién entra y quién sale a tal calle, asegurando, a su manera, 'trabajo', 'previsión', 'vivienda', 'salud', 'educación'...".

-Vale decir, una forma de vida vinculada al tráfico de drogas.

"Claro. Con sus héroes, con sus sueños, con sus códigos. Piensa qué te pasaría si tu abuelo y tu madre hubieran trabajado en lo ajeno hasta agotarse y hubieran muerto pobres, piensa en la oportunidad de tener hoy por la tarde lo mismo que te muestra y te prohíbe la televisión, piensa en por fin darle lo que quieres a tu hijo. No es tan difícil decir 'Prefiero ser narco a no ser nadie'. Si solo tienes que 'tener este paquete' o simplemente 'no ver'. Así avanza el crimen organizado, aprovechando el 'mercado' de la injusticia para extenderse. Y el país hace como que no ve. Estamos hablando de 426 barrios críticos, según el Informe 2016 de la Fiscalía".

-¿De qué es síntoma todo esto?

"De una sociedad que ha tirado por la borda el valor de la comunidad como forma de definir la identidad y como estrategia para resolver dificultades. Es síntoma de un Estado precario donde los derechos más fundamentales no están asegurados, de un sector privado sin foco en las condiciones de vida de sus trabajadores y de una sociedad donde la validación se verifica en el consumo inmediato a cualquier precio. Ahí se crea el espacio para que el 'Padrino' asuma las funciones de gran benefactor en medio de la frustración ante la hiriente desigualdad. El narco da respuesta a necesidades vitales -colchones antiescaras, sillas de ruedas para los ancianos, bolsas de mercadería para los que están cesantes, préstamos de dinero, organización de fiestas para los niños, útiles escolares, etc.- de familias que viven la exclusión. Les da lo que ni el Estado, ni la empresa, ni la Iglesia, ni las organizaciones de base, les están dando. Así se hace querido, e incluso logra ser defendido por la comunidad".

La balacera desde adentro y desde afuera

-¿Qué significado tiene, a su juicio, una balacera al interior de una población? ¿Es solo la expresión de una disputa de territorio?

"Significa que hay armas donde no debiera haber, cada vez más armas de alto poder. Que está normalizada la tenencia de armas aunque legalmente esté penada. Eso implica varias cosas. Al interior de la población, la balacera implica pánico de que te maten ahí mismo, de que maten a tu hijo. Es el terror desatado por vecinos a los que tú quieres, que sin embargo ahora desconoces. Es el fin del pasaje con los niños jugando y su reemplazo por una pesadilla de serie rasca de televisión".

-¿Y qué debe entender de una balacera el que la vive desde afuera o como una noticia?

"Hacia fuera de la población, la balacera es una punta de iceberg. No es solo una disputa territorial, es síntoma de que más allá de esa población se está gestando un negocio enorme, que mueve aún más dinero, haciendo de ese barrio una zona de sacrificio. Las balaceras muestran que hay muchísima plata en juego en esas disputas territoriales. Corrupción de guante blanco, de personas que no viven ahí, con manos 'preñadas de sangre', como dice el Papa Francisco. Corrupción que, como en toda América Latina, comienza con las balaceras en los barrios pobres, sigue con la tranquilidad del territorio ya repartido, avanza con la corrupción de los funcionarios públicos, y concluye con el narcoestado. Donde ya no se sabe qué somos".

"La 'narcocultura' avanza cuando desaparece la comunidad"

-Hoy en día, la pobreza se sigue entendiendo como una falta material. Pero entender la pobreza más compleja también implica conocer lo que es y lo que significa la exclusión, la segregación. ¿Qué propone para avanzar hacia una mayor comprensión de la pobreza?

"La cabeza piensa según donde pisan los pies. No basta el estudio teórico, sino el aprender humilde de los verdaderos 'expertos', los que han sufrido esta exclusión multidimensional. 'Usted está pasado a libro', le decían a un jesuita en la población. Urge la actitud de aprendizaje del que ha sufrido que se te cierren las puertas".

-¿Qué favorece el triunfo de la 'narcocultura'?

"La 'narcocultura' avanza cuando desaparecen la comunidad, los clubes, las juntas de vecinos, las capillas católicas e iglesias evangélicas, los servicios municipales. Si aparece una alternativa de inclusión comunitaria, ciudadana, empresarial, eclesial, se socava el poder narco".

-Después de su experiencia de tanto tiempo en sectores complejos para vivir, ¿dónde siente que el daño es mayor?

"Donde la 'narcocultura' desdibuja y rompe los vínculos familiares y donde socavan las confianzas sociales. Es estremecedor escuchar el grito de una mamá ante una hija 'que anda metida' en la droga. Como adivinando un infierno por recorrer. Te deja helado ver cómo trafican, en tus narices, tus hijos o tus vecinos. Y te sientes cómplice y encubridor. Jamás irías a denunciar a tu hijo. Se te va de a poco tu marido, tu hermano te engaña o lo ves consumiendo y robando, o llegando con cosas que sabes que no puede comprar. Y te encuentras con los vecinos vendiendo veneno a tus hijos, y no sabes qué hacer entre el miedo y la rabia. Y sabes dónde, y cómo, y quién vende. Y sabes que jamás denunciarías a nadie, no solo por miedo a que te maten, sino porque es tu gente".

-Desde hace años, algunos han planteado la necesidad de despenalizar el consumo de drogas, ¿qué le parece?

"Una despenalización del consumo, si no se hace con un genuina transformación del compromiso fiscal y privado en temas de salud mental, de inclusión laboral y escolar, es solo un cambio de proveedor. Tenemos que enfrentar la cultura de las adicciones que aletargan nuestra lucidez respecto de las causas de la exclusión y de la ruptura de vínculos. La despenalización no puede ser otra forma de desentendimiento, sino de reconocimiento del problema de fondo".

-¿La sociedad chilena está preparada para el cambio de mentalidad que implica la toma de conciencia del problema?

"Debemos trabajar en sensibilizarnos para avanzar en la materia, primero hablando del tema, pues estamos amordazados por el miedo y caemos en la trampa de una mirada fatalista que nos hace creer que la batalla está perdida".

-Pero, ¿se puede preparar a una sociedad a este respecto o tiene que vivir el infierno para entender estas cosas?

"El tráfico de drogas está hace mucho en nuestro país, pero hoy es a los más pobres a quienes les matan a sus hijos, es a ellos a quienes se les cobra peaje para pasar de una calle a otra, son ellos los que ven desaparecer un hijo para encontrarlo muerto tiempo después... Todavía no todos viven en ese infierno".

-La Iglesia Católica, como también las iglesias evangélicas, asumen riesgos fuertes al trabajar en estas zonas. ¿Ha sentido miedo personal alguna vez? ¿Cómo se asume el miedo a la violencia física?

"Miedo es lo que quieren que sintamos, de este modo nos aislaremos y quedarán como dueños del territorio. Por eso es tan necesario abrir el tema, socializarlo. El miedo afecta a todos, religiosos y laicos. Recientemente, tras la amenaza de muerte que recibió un sacerdote que jamás ha denunciado a nadie -que ha bautizado, hecho el responso y visitado en la cárcel a casi todos los miembros de las familias comprometidas en el tráfico de drogas de su población-, este se encomendó al cuidado de la comunidad. Así como la 'narcocultura' destruye la comunidad, es también la comunidad la única que puede cuidar la vida de sus vecinos. 'No se preocupe, padre. Aquí todos los párrocos han tenido que arriesgar su vida para cuidarnos. Nosotros somos su comunidad y lo vamos a cuidar a usted'. Es el otro país que queremos".


 
 

sábado, 19 de agosto de 2017

Ayudar a Venezuela - Fabio Vio Ugarte

Ayudar a Venezuela

   
Señor Director:

La reciente medida adoptada por la ilegítima Asamblea Constituyente de Venezuela de disolver el Parlamento de su país es el acto final de un proceso dictatorial brutal e inaceptable. Esto, unido al aumento de la represión y detención de políticos de oposición, hace imprescindible una condena clara y una acción fuerte de la diplomacia chilena.

Es el momento quizás más delicado que ha vivido el pueblo venezolano y que necesita el apoyo decidido de Chile. Estamos conscientes de la presión moderadora que el PC ejerce dentro de la coalición de gobierno y con la cual cuenta el régimen de Maduro, pero la fuerza de la tradición libertaria y de respeto a los principios democráticos y republicanos de nuestra política exterior debe superar esa interferencia negativa y acudir, junto a los otros países democráticos de la región, en ayuda de nuestros amigos venezolanos.

Fabio Vio Ugarte

Ex embajador de Chile en Venezuela

domingo, 23 de julio de 2017

Diálogo de Sordos - Reforma Educación Superior

Diálogo de sordos

   
¡Tenemos ley de educación superior, por lo menos, aprobada por la Cámara de Diputados!

Se suponía que era la más importante de esta administración. Aquella que debiera marcar el rumbo del país en el desarrollo social, económico, tecnológico de este siglo, y que nos debiera permitir seguir liderando en Latinoamérica en los indicadores educacionales.

¿Y qué ley tenemos? Una que, como producto de la desprolijidad en su trabajo prelegislativo y de la evidente falta de voluntad por escuchar, su discusión terminó centrándose exclusivamente en la gratuidad, aprobando una ley que traerá nefastas consecuencias para el país.

Atrás quedaron las declaraciones del entonces ministro de Educación, que día a día nos sorprendía con alguna nueva analogía. Se recordarán de algunas: quitar los patines, títulos de bakelita, gestor inmobiliario, apoderados embaucados, compra de fierros, fijación de precios, competencia libertina, y otros tantos que utilizaba como argumentos para la reforma educacional de la Presidenta Bachelet.

Hasta que a mediados de 2015 tomó la posta una ministra de Educación, quien realizó indescifrables esfuerzos, por la vía de minutas que trascendían, para sacar adelante la reforma. Claramente fue pragmática. Realizó 14 cambios para que, por fin, la Cámara aprobara un proyecto. Un proyecto a medias, porque dentro del pragmatismo tuvo que prometer muchas cosas. Sacar a las universidades estatales y redactar una ley especial para ellas; poner fin al Crédito con Aval del Estado; gratuidad universal, se supone, en treinta años más; entre otras.

Pero lo más curioso es que a pesar de los esfuerzos gubernamentales, de los sucesivos e improvisados cambios, de las promesas, de la presión para que se legislara al estilo fast track , nadie, pero nadie, quedó contento.

El Consejo de Rectores fue duro. Su vicepresidente dijo: "No estamos disponibles para proyectos políticos o ideológicos de carácter contingente". Y ya informaron que se reunieron con el presidente del Senado... "para hacerle ver que el proyecto (...) contiene graves desequilibrios".

Las universidades Austral, Concepción y Santa María cuestionaron el nuevo modelo de gobernanza que se establece y anunciaron la preparación de indicaciones para ser presentadas en el Senado, pues de otra manera esas universidades se encontrarán infringiendo la ley.

El rector de la PUC, en una fuerte carta pública y luego de un análisis del proyecto expresó: "Estos son tres ejemplos que reflejan falta de conocimiento, madurez y profundidad intelectual de un proyecto que, a pesar de sus falencias, sigue avanzando, con nefastas consecuencias para el desarrollo de la educación superior del país".

La UDP y U. Alberto Hurtado hicieron ver en carta pública su disconformidad con la forma en que se calculan los aranceles regulados que les significan cuantiosos déficits en sus presupuestos, haciendo presente que tendrán que revisar su decisión de mantenerse en gratuidad o retirarse de la misma.

Las universidades privadas no gratuitas hemos planteado hasta el cansancio que este proyecto no solo es de una mala calidad técnica, ideologizado, que violentará la autonomía de las universidades y que afectará seriamente la calidad de las mismas y, lo más grave, que el Estado tomará el control del sistema a través de la Subsecretaría de Educación Superior, dejando el futuro de las instituciones sujeto a los vaivenes de los gobiernos de turno.

Los alumnos, todos hemos sido testigos del rechazo que han manifestado en las calles, en cartas públicas y en el Congreso. La sociedad, de acuerdo a los estudios de opinión, nos indica que casi 7 de cada 10 chilenos se muestran en desacuerdo con la reforma.

Y en el Congreso también se sintieron voces de descontento. El Gobierno, en un acto de sublime irresponsabilidad, presionó e hizo que el proyecto se votase en una sesión que duró 23 horas y luego solo dio una semana de plazo a la comisión de Hacienda de la Cámara para discutir un proyecto que nos costará a los chilenos, 3.500 millones de dólares anuales.

Es peligroso lo que está pasando en el país, nadie está de acuerdo, pero el Gobierno insiste y logra su aprobación, con los mismos legisladores que se quejaban. Es curioso cómo la obsesión por sacar adelante una promesa de campaña hace que se pierda de vista el interés general de la nación. Todos la rechazan, salvo... el Ministerio de Educación, que la empuja. Un verdadero diálogo de sordos.

Rubén Covarrubias Giordano

Rector Universidad Mayor

jueves, 27 de abril de 2017

Abrazar Venezuela desde Chile - Christian Warnken

Abrazar Venezuela desde Chile

   
Las imágenes que nos llegan desde Caracas mostrando esas multitudinarias y heroicas manifestaciones del sufriente pueblo venezolano no debieran dejarnos indiferentes.

Venezuela fue un refugio cálido y generoso con muchos exiliados chilenos en tiempos difíciles. He escuchado el testimonio de algunos de ellos y todos coinciden en recordar el afecto y la solidaridad del pueblo venezolano con los chilenos de la diáspora de la dictadura. Entre ellos el poeta Gonzalo Rojas, que vivió en un departamento de la calle Turpial, en Caracas, que le da título a uno de sus poemas: "Turpial A 6-B". "Tengo de Venezuela los más bellos recuerdos. Nunca olvido que llegué allí desde una Alemania muy sombría (Alemania Oriental)... Fui acogido por mis grandes amigos. Viví feliz en Venezuela y trabajé mucho", recuerda el niño-viejo de Lebu del sur de Chile que volvió a florecer en ese pedazo del Caribe.

Hoy día nos toca a nosotros abrir los brazos a ese pueblo desbordante de energía, que está cruzando hoy su propio infierno, su noche oscura de la historia. No hay que olvidar que hasta este extremo sur del planeta llegó en el siglo XIX un venezolano ilustre, Andrés Bello, huyendo de una de esas turbulencias que cada cierto tiempo hunden a nuestra América Latina en el extravío. El trauma del caos político y social vivido por su generación despertó en él una "pasión por el orden" que de alguna manera heredamos de él y que nos dio décadas de estabilidad. A él le debemos todo: el Código Civil, la creación de la Universidad de Chile y las semillas de una cultura humanista, en un país que entonces era una aldea y en un cierto sentido un páramo.

Uno de nuestros padres de la patria es, entonces, un venezolano. A lo mejor muchos nuevos Andrés Bellos están llegando entre los miles de venezolanos que hoy se están domiciliando en Chile. Tenemos que conversar mucho con ellos (y con los cubanos, haitianos, colombianos), saber mirarnos en la diferencia y la complementariedad y enseñarnos unos a otros lo que nos falta.

Me alegro cuando escucho el acento venezolano en la calle o en el metro. El otro día degusté una "marquesa", la mítica torta de chocolate venezolana, en un café de venezolanos en Providencia. Cerré los ojos, y la "marquesa" fue mi "Madeleine" de un país que me gustaría conocer más, un país de dos rostros: uno violento, el otro muy dulce.

Los países no solo son países, sino también estados de ánimo y sensaciones. Sería interesante que los inmigrantes dijeran qué perciben y qué "degustan" de nosotros. Andrés Bello, en una carta escrita a un amigo, decía de Chile: "El país hasta ahora me gusta, aunque lo encuentro algo inferior a su reputación, sobre todo en cuanto a bellezas naturales. Echo de menos nuestra rica y pintoresca vegetación (...) y aún algo de la civilización intelectual de Caracas, en la época dichosa que precedió a la revolución. (...) En recompensa, se disfruta aquí de verdadera libertad, el país prospera (...) las gentes son agradables, el trato es fácil; se ven pocos sacerdotes..."

¿Nos habremos vuelto en estos últimos años inferiores a la reputación que teníamos en América Latina? ¿Seguimos siendo menos país que paisaje? ¿Somos más cultos o menos cultos que en el Chile del XIX, que fue el que conoció Bello? En cada venezolano que saludo veo a un bisnieto o bisnieta de Bello y me dan ganas de abrazarlos a todos. Cuando los abracemos, no olvidemos que nos estamos abrazando a nosotros mismos, pues una parte muy importante de nuestra identidad más profunda se la debemos a ese venezolano que traducía a Virgilio y Víctor Hugo y nos enseñó que "todas las verdades se tocan".

La verdad y el destino de Chile y Venezuela se tocan en alguna parte, nuestro exilio de ayer es el exilio de ellos hoy y la dictadura que los agobia es -aunque de distinto signo- como la dictadura que sufrimos ayer. Salgamos a la calle entonces a clamar por su libertad, como ellos clamaron con pasión por la nuestra.

miércoles, 12 de abril de 2017

Sabios y Honorables - Ernesto Ottone - El Mercurio -

Sabios y honorables
"...Lagos entendía plenamente el peligro de este tiempo para Chile, la desconfianza generalizada en la política, una experiencia de gobierno de escaso respaldo, una coalición política en la cual los particularismos predominan por sobre un proyecto compartido, una derecha con bríos restauradores y un neopopulismo en vías de su propia constitución...".

   
Humana, demasiado humana es la naturaleza humana, también curiosa, extremadamente curiosa.

Ha bastado que Ricardo Lagos renunciara a su aspiración de ser elegido Presidente de la República para que a buena parte de quienes ayer criticaban su obra de gobierno hasta la caricatura, reduciéndola a sus errores y límites, y pasaran bajo religioso silencio sus muchos aciertos, les volviera a la memoria su capacidad de gobierno, su construcción republicana, su eficiencia para enfrentar la adversidad económica, y compungidos le abrieran la puerta de la historia y reclamaran su lugar en el panteón de los elegidos.

Pero no solo eso, ellos presentan certificados de cercanía y reclaman sus ideas, sus propuestas y su sabiduría para el futuro de la patria, siempre que ello se dé lejos del poder...

La gran literatura ha mostrado desde siempre estas conductas. Vienen a la memoria las palabras que Shakespeare pone en boca de Marco Antonio en su oración fúnebre frente al cadáver de Julio César ensangrentado: "Amigos, queridos amigos, que no sea yo quien os empuje al motín. Los que han cometido esta acción son hombres dignos. Desconozco qué secretos y agravios tenían para hacer lo que hicieron. Ellos son sabios y honorables y no dudo que os darán razones. No he venido, amigos, a excitar vuestras pasiones".

Pero, claro, comparar tales conductas sería absurdo, un delirio que no corresponde a las prácticas de la competencia democrática. Sean cuales sean las motivaciones de los actuales dirigentes políticos, tenían todo el derecho a tomar sus decisiones.

Lagos, por su parte, ha reaccionado conforme a su recorrido de vida, desde la convicción ciudadana y la serenidad republicana.

Señaló una vez más lo que ya sabíamos, que no era un caudillo ni se sentía portador de una iluminación mesiánica, que las propuestas que había presentado al país, por más que fueran de avanzada e innovadoras, solo le daban sentido a su candidatura si concitaban en torno a ellas el apoyo de su espacio político y a partir de ello se abrían paso en la voluntad ciudadana.

Ello no sucedió, y por lo tanto para alguien que cree en la democracia y que entiende la política como un servicio y un proyecto colectivo, no cabía más que renunciar.

Constituye una simplonería señalar que no "era su tiempo" o que la "sociedad ha cambiado" para explicar su insuceso.

Lagos sabía que al ponerse a disposición de los chilenos corría un fuerte riesgo que requería mucho coraje, y lo hizo porque entendía plenamente el peligro de este tiempo para Chile, la desconfianza generalizada en la política, una experiencia de gobierno de escaso respaldo, una coalición política en la cual los particularismos predominan por sobre un proyecto compartido, una derecha con bríos restauradores y un neopopulismo en vías de su propia constitución.

Que la sociedad ha cambiado lo sabía quizás más que nadie. Sus propuestas se centran en los nuevos fenómenos sociales y lo que hizo fue proponer un camino de progreso para el futuro, ajeno tanto a los puros automatismos del mercado como a los fundacionalismos polarizadores.

Son muchas y complejas las razones que, más allá de la crónica y sus avatares, explican lo sucedido, y eso habrá que descifrarlo a su debido tiempo.

Lo importante hoy es preservar ese espacio de pensamiento y acción que conjuga la libertad y la igualdad que Lagos representa y que hace de la reforma un camino gradual y bien delineado.

A ello sin dudas Lagos podrá aportar con su reflexión y su vocación de hombre de Estado, agregando en torno a ese método reformista nuevas voluntades de acción capaces de contribuir a evitar una centroizquierda a la deriva y un Chile pobremente dirigido que pueda retrotraernos a la fragmentación social y a la polarización que precede al estancamiento.

domingo, 3 de julio de 2016

Sentido Común. Donde está?

El sentido común, demanda ciudadana.  Editorial El Mercurio  -  03-Julio-2016

¿Se tornará habitual la concurrencia de imputados al Congreso para cuestionar la acción de los órganos investigadores y de las policías?

   
Si bien se ha vuelto un tópico hablar de la necesidad de un "relato" que vuelva a "encantar" a la gente con la política, tal vez sea urgente algo más modesto: recuperar la capacidad de las dirigencias para sintonizar con el sentido común de las personas, la sensibilidad para entender sus inquietudes y ofrecer un horizonte de estabilidad en momentos de incertidumbre. Es ese sentido común el que aparece desafiado cuando, por ejemplo, el movimiento estudiantil hace de las tomas su herramienta habitual, cual si el hecho de enarbolar ciertas demandas tornara legítima la ocupación de locales y el atropello del derecho de sus compañeros a la educación. Por eso, los mismos ciudadanos que manifiestan simpatía ante el reclamo por mejorar la calidad de la enseñanza perciben cómo tales acciones la imposibilitan. Tampoco escapa a su observación el despropósito tras la pretensión estudiantil de imponer, por esa vía violenta, pautas a sus propios establecimientos y a toda la sociedad.

Ciertamente repugna también al sentido común el mal uso de las instituciones. Proverbial ejemplo han dado integrantes de la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, al invitar a exponer a uno de los imputados por el más grave de los crímenes ocurridos en La Araucanía, el asesinato del matrimonio Luchsinger. Bajo el pretexto de indagar alegaciones de supuesto maltrato, la actuación de los congresistas vulnera disposiciones constitucionales que resguardan la independencia de los poderes del Estado y prohíben de modo expreso a otras autoridades avocarse causas pendientes. Grave -y contrastante con el celo judicial respecto de involucrados en otros hechos de indudable menor entidad- es que, ante esa presión, una jueza de garantía haya accedido a suspender por tres días la medida cautelar impuesta al sujeto y autorizado su viaje a Valparaíso sin resguardo alguno. No es la primera vez que parlamentarios incurren en este tipo de conductas, mas nunca se había llegado al extremo aberrante de la situación actual. ¿Será este un nuevo estándar? ¿Se tornará habitual la concurrencia de imputados al Congreso para cuestionar la acción de los órganos investigadores y de las policías?

sábado, 23 de abril de 2016

Inmigrantes 2015 - El Mercurio, 23-04-2016

Permanencia definitiva para extranjeros crece un 36% y visas temporales en un 21%
Según informe del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior, el año pasado se dieron 48.836 permisos de residencia y 166.469 transitorios. Peruanos, bolivianos y colombianos alternan primeros lugares en ambas categorías.

 
   
"Aunque Chile baje su crecimiento económico actual, todavía existiría un amplio margen, y por largo tiempo, que lo seguiría haciendo atractivo para una gran cantidad de migrantes".

Así explica el jefe nacional del Departamento de Extranjería y Migración (DEM) del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, Rodrigo Sandoval, el aumento que tuvieron el año pasado, respecto de 2014, los permisos de residencia definitiva y las visas temporales entregadas a extranjeros, que crecieron 36% y 21% respectivamente (ver infografías). Las cifras, a las que tuvo acceso El Mercurio, serán publicadas en junio en el anuario de la entidad.

En el primer caso, Sandoval atribuye el incremento a una "mejor gestión y rapidez" en el otorgamiento de los documentos. En el segundo ítem, reitera el "atractivo" laboral que sigue despertando el país para ciudadanos de otras latitudes, dada la demanda por mano de obra que no satisface el mercado local.

Venezolanos lideran

No es coincidencia que tanto en uno como en otro caso, quienes lideran en el aumento de documentos otorgados son los venezolanos, en el contexto del agravamiento de la crisis política y económica que vive esa nación. A nivel de documentos provisorios, después de ellos se ubican los haitianos.

La jefa de estudios del DEM, Claudia Silva, explica que la solicitud de residencia definitiva "puede representar una intención de permanencia prolongada" en el país, pero añade que frente a una posibilidad de mejores expectativas "los migrantes son los primeros en irse".

A modo de ejemplo, señala que si bien las residencias temporales otorgadas a cubanos aumentaron 77%, al pasar de 288 a 509 en el período 2014-2015, "esto podría cambiar producto de las reformas que se están viviendo en Cuba, las que podrían generar el retorno de muchos migrantes, por las expectativas que se están generando".

Aunque en cantidad no están entre las más demandadas por los extranjeros, regiones como La Araucanía, Maule y -más atrás- Los Ríos, experimentaron el mayor crecimiento porcentual de permisos definitivos respecto de 2014. ¿Quiénes se han instalado en la IX Región? Mayormente colombianos, argentinos, españoles y peruanos.

Silva comenta que hacia el sur la migración es atraída por la oferta de empleos en los sectores agrícola y forestal, en un contexto en el que, en forma natural, quienes antes buscaban alternativas en la industria minera ahora apuntan a otras áreas productivas y en zonas que viven sus propias migraciones locales (de chilenos) desde áreas rurales a sectores urbanos.

Nuevos residentes

Con un 33% de aumento de visas temporales, las autoridades de Los Lagos ya notan la llegada de nuevos vecinos. "El principal ingreso de extranjeros es de colombianos. En lo que va de 2016 han hecho los trámites 166 personas, lo que superó las cifras de todo 2015, que llegaron a 136", detalla la abogada de la gobernación de Llanquihue, Mariana Rehbein.

Las principales labores que "declaran" los migrantes -ya que no les corresponde fiscalizarlos- son las de asesoras del hogar, cocineros, jornaleros y personal para restaurantes. "Los trabajos profesionales, en su mayoría, los declaran personas que vienen de Europa o Estados Unidos", asegura.

CRECIENTE DEMANDA
Venezolanos (192%) y haitianos (144%) tuvieron los mayores incrementos de visas temporales otorgadas en 2015. En permanencia definitiva, marcan, respectivamente, 97% y 55%.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Revelaciones del Fiscal - Latinoamérica no hace nada -

Revelaciones del Fiscal -  El  Mercurio -  28.10.2015

De comprobarse la denuncia y confesión del fiscal venezolano que acusó a López, los países de la región no podrían permanecer indiferentes ante ese atropello a los derechos humanos.

   
Gran impacto han causado las graves declaraciones del fiscal venezolano, uno de los protagonistas de las acusaciones contra Leopoldo López, al confesar haber recibido presiones del Ministerio Público para inculpar al dirigente opositor mediante pruebas falsas, justificando su condena a 14 años de presidio por incitar a la violencia durante las manifestaciones que ocurrieron en 2014, con resultado de 40 víctimas fatales.

Según las revelaciones hechas por Franklin Nieves, a través de un video tras viajar al extranjero junto a su familia, sus superiores lo habrían amenazado con la destitución si no colaboraba con la condena del líder opositor, a quien el gobierno de Maduro habría planificado detener con anterioridad a la ocurrencia de las violentas protestas, según afirma el fiscal. Tras meses de angustia, decidió huir de Venezuela y revelar la verdad de lo sucedido días antes que la Corte de Apelaciones local revise la apelación presentada por la defensa del líder opositor.

La gravedad de las declaraciones -que han sido negadas por las autoridades venezolanas- ha causado gran impacto tanto en Venezuela como en el exterior. La opositora Mesa de Unidad Democrática ha pedido la inmediata excarcelación de López; del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, y de otros 80 detenidos que la oposición califica como presos políticos. En Chile, el presidente del Senado presentó un proyecto de acuerdo para condenar la prisión del dirigente venezolano, demandar su liberación y pedir la presencia de observadores de la OEA y de la Unión Europea para asegurar el normal desarrollo de las elecciones parlamentarias de diciembre próximo. Diversos líderes, ex presidentes y el comisionado para los derechos humanos de la ONU han exigido desde hace meses la puesta en libertad de López, pero sin resultado. El testimonio del fiscal Nieves avala las serias dudas que existen sobre la independencia del Poder Judicial venezolano y la imprescindible separación entre los poderes del Estado en ese país, pilar básico de la democracia.

De comprobarse los hechos denunciados, los países de la región, incluido el nuestro, no podrían permanecer indiferentes ante el atropello de las garantías individuales. La gravedad de las denuncias no deja espacio para el silencio o la justificación, pues denota un preocupante deterioro de los principios democráticos esenciales y una flagrante violación de los derechos humanos de los opositores al régimen bolivariano.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Hora de revisar y corregir - José Joaquín Brunner

Hora de revisar y corregir
Tal como en 1959 Aníbal Pinto lo planteó en "Chile, un caso de desarrollo frustrado", hoy enfrentamos nuevamente el riesgo de frustrar nuestra trayectoria de desarrollo y estamos llamados a reaccionar.

 
   
Ahora que comienza a oscurecer el horizonte de nuestro crecimiento económico es imprescindible iluminar los desafíos a mediano y largo plazo que el país tiene por delante. Vuelve a aparecer el fantasma de "Chile, un caso de desarrollo frustrado" que Aníbal Pinto echó a andar en 1959. Allí su autor concluye que la "gran contradicción" del desenvolvimiento chileno es entre la limitada capacidad productiva y las ilimitadas demandas de la democracia. Y remata: "Las condiciones de vida democrática [...], en esencia, son incompatibles con una economía estagnada [sic]".

Tal es asimismo la lección que enseña América Latina.

Hoy enfrentamos nuevamente el riesgo de frustrar nuestra trayectoria de desarrollo y estamos llamados a reaccionar.

De hecho, el fin del boom minero subraya la urgente necesidad de que Chile diversifique su economía más allá de los sectores intensivos en la producción de "commodities", apuntando hacia una economía más productiva, junto con profundizar en aquellas reformas que harían posible avanzar en esa dirección.

¿Cuáles son esas reformas?

No hay misterio en ello. Primero que todo, necesitamos elevar las capacidades -destrezas, habilidades y conocimientos- de los trabajadores y de las futuras generaciones para desempeñarse más productivamente y aumentar la densidad tecnológica de nuestra economía. No basta solo con elevar los años de escolarización de la población, objetivo que en cualquier caso el país ha conseguido exitosamente durante los últimos 25 años.

Ahora se trata, además, de mejorar las competencias que las personas requieren para aprender, trabajar, interactuar, comunicarse y convivir en una sociedad y una economía organizadas en un nivel superior de racionalidad.

La educación debe hacerse cargo de ese desafío formativo. Debe cultivar: (i) unas ciertas maneras de pensar que permitan a las personas aprender a aprender, tomar decisiones y solucionar problemas; (ii) unas maneras de trabajar en equipo aprovechando las múltiples formas de comunicación al alcance de la sociedad de la información; (iii) la capacidad de usar las redes generadas por la revolución digital, y (iv) quizá lo más importante, la capacidad de administrar autónomamente nuestras propias vidas y cambiantes carreras.

Junto con abordar esas complejas tareas del siglo 21, nuestro sistema escolar mantiene su misión histórica central: desarrollar las competencias cognitivas fundamentales a nivel individual -la comprensión lectora, el manejo numérico y el razonamiento científico- así como la inteligencia socioemocional y los rasgos de la propia personalidad. Sabemos que en Chile estas son todavía asignaturas pendientes. Igual ocurre con la función social de compensar las desigualdades de la cuna.

Adicionalmente, necesitamos impulsar otra serie de transformaciones.

En lo económico, poniendo la innovación como eje del sistema productivo mediante una activa política de investigación y una relación más estrecha -más productiva, precisamente- entre universidades, empresas y gobierno, con fuerte énfasis regional.

En la sociedad civil, multiplicando modalidades descentralizadas de provisión y administración de servicios sociales a nivel local y emprendimientos asociativos de todo tipo.

En el plano del Estado, a través de acciones modernizadoras destinadas a mejorar la gestión pública y a fortalecer los organismos de apoyo, regulación y coordinación de una sociedad descentralizada.

Esas transformaciones suponen el cultivo de patrones y rasgos culturales alejados de nuestra tradición burocrática. En vez del centralismo, la descentralización y valoración de lo local; en vez de la desconfianza en la autonomía individual y los emprendimientos sociales, confiar en ellos y fomentarlos por doquier; en vez del rentismo y las ventajas estamentales, una actitud de crítica e innovación basada en el mérito.

A la luz de la profundidad y novedad de los desafíos y riesgos que enfrentamos resalta dramáticamente la falta de perspectiva de nuestras políticas educacionales. La confusión generada por el anuncio sobre gratuidad de la educación superior es nada más que un síntoma de esa ausencia de conducción.

Como nunca antes las políticas educacionales se hallan a la deriva. Navegan como barcazas sin piloto ni timón, incomunicadas entre sí, zarandeadas de un lado a otro. El ex ministro del ramo formuló una descarnada autocrítica de la metodología empleada para elaborar esas políticas. Pero aún resta por hacer un balance igualmente crítico de su diseño, objetivos y contenidos. De lo contrario, seguirán adelante y podrían irse a pique o dañar el valioso tesoro que pertenece a las futuras generaciones.

En suma, las políticas educacionales en curso no se hacen cargo de los viejos ni de los nuevos desafíos, ni apuntan tampoco hacia los cambios que son necesarios en la economía, la sociedad civil y el Estado. Por su lado, los patrones y rasgos culturales que esas políticas afirman son precisamente aquellos que debemos superar.

Puede anticiparse por consiguiente que si el Gobierno no da un verdadero giro en su política educacional que acompañe a otras revisiones tímidamente insinuadas, pero aún no materializadas, entonces es probable que volvamos a ser el mismo de antes: "Chile, un caso de desarrollo frustrado".


miércoles, 19 de agosto de 2015

Administración Bachelet: gestión política, desempeño y evaluación - José Joaquín Brunner - El Líbero

Administración Bachelet: gestión política, desempeño y evaluación

La información y los análisis disponibles subrayan las debilidades observadas en la cúspide del poder gubernamental, con una Presidenta objetivamente disminuida frente a la opinión pública encuestada.
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El gobierno se mueve entre tres factores que entraban su gestión política (politics) y de políticas públicas (policies). Primero, el desempeño gubernamental -expresado en leyes aprobadas, solución de problemas en áreas claves, transmisión de señales, satisfacción de diferentes partes interesadas, etc.- es considerado poco efectivo. Segundo, el reconocimiento y apoyo de la opinión pública encuestada es críticamente bajo. Tercero, el núcleo que conduce la gestión política y de políticas públicas aparece poco asentado; como veremos, no transmite seguridad ni parece confiar en sí mismo.

I

El desempeño gubernamental es inefectivo. Desde el primer día la administración Bachelet trabaja sin una agenda con prioridades y metas a ser alcanzadas gradualmente. Por lo mismo, su acción resulta confusa, desordenada y poco jerarquizada. Es cierto, hay un programa que en su momento sirvió como medio de campaña para comunicar aspiraciones y convocar electores en torno a la figura -entonces carismática- de la candidata, hoy Presidenta.

Mas el programa declara valores, fines, no objetivos a alcanzar dentro de un marco de posibilidades. Habla de equidad, libertad, transparencia, sustentabilidad, participación, poder local, bienestar y fines públicos, pero no de cómo organizar medios y procedimientos ni cómo asignar responsabilidades y recursos para su obtención. Justamente es en el plano de los valores últimos donde las políticas tienen que arbitrar. ¿Cuánta equidad y cuánta autonomía para que las familias elijan la educación de sus hijos? ¿Qué grado de libertad para que las mujeres decidan terminar con su embarazo? ¿Cómo combinar los derechos de los individuos y los intereses de la comunidad?

En situaciones conflictivas o inciertas es inevitable que los gobiernos empleen conceptos ambiguos -como de suyo es el lenguaje de los valores- para mantener una relativa cohesión entre sus seguidores y en su coalición de apoyo. Precisamente por eso la actual administración -cuando arrecian las dificultades y tensiones- emplea conceptos estratégicos vagos además de hacer un uso táctico de la ambigüedad al nivel de los medios y los objetivos. El costo es ser percibida como imprecisa cuando no contradictoria. Lo cual a su vez provoca fallas de comunicación con los partidos, gremios, sindicatos y movimientos sociales.

También las principales reformas impulsadas por el gobierno presentan problemas de ambigüedad e interpretación. El lema del “realismo sin renuncia” es quizá el ejemplo más contundente. Al punto que la propia Presidenta, su equipo político y la Nueva Mayoría (NM) terminaron enredados en la interpretación de esta cabalística fórmula. Ni siquiera el cónclave destinado a precisarla pudo despejar la confusión.

Si el desempeño del gobierno en el armado y gestión de su agenda ha sido débil, no puede uno sorprenderse que los resultados sean mal evaluados. Por ejemplo, los proyectos tramitados en el Congreso parecen improvisados y son técnicamente débiles, al punto que el propio gobierno debe rehacerlos por la vía de las indicaciones y, una vez promulgados, requieren numerosas circulares aclaratorias y reglamentos para poder implementarlos, o incluso de una ley para mejorar su diseño y graduar su aplicación.

Una misma percepción de falta de diseño o baja efectividad existe respecto del manejo de los asuntos cotidianos de la administración, como la seguridad urbana, la paz en La Araucanía, la diplomacia frente a Bolivia, los colegios municipales, el transporte metropolitano, la construcción de hospitales o la gestión de las becas para estudios en el extranjero.

De allí el juicio negativo, y de insatisfacción, que se ha ido instalando entre los diversos actores y partes interesadas en las políticas públicas.

El gobierno se defiende alegando que esas reacciones eran previsibles y responden a los intereses amenazados por las reformas estructurales. Bien podría ser un elemento de la explicación. Pero no se hace cargo del hecho que la mayor parte de las insatisfacciones se asocia no a las reformas, sino a persistentes problemas como el Transantiago, las colas de espera, los abusos, la inseguridad ciudadana, los fenómenos de corrupción, una economía más estrecha. O bien a la gestión deficiente de las propias reformas concretadas o proyectadas (tributaria, escolar, laboral, de reforma constitucional, de gratuidad de la educación superior, etc.).

La verdad es que una medida importante de las insatisfacciones se debe, ante todo, a lo errática de la conducción del gobierno, a su interlocución sin resultados, lenguaje confrontacional, la explosión de expectativas impulsada por el discurso oficial, escasa capacidad resolutiva de autoridades intermedias, burocratismo de los servicios públicos, divisiones dentro de la NM y un clima de incertidumbre provocado por una autoridad indecisa.
II

Todo lo cual nos conduce al extrañamiento experimentado por la opinión pública encuestada respecto al gobierno Bachelet. Esa opinión -que habla a través del los sondeos de ADIMARC, CEP, MORI, CADEM, CERC y los medios de comunicación de masa- se pronuncia negativamente en la actualidad, en un nivel nunca antes visto, respecto de la Presidenta, su gobierno y sus medidas de reforma. Muestra un reflujo de la popularidad gubernamental desde la cima alcanzada tras la elección de la Presidenta, hasta la sima donde ha caído durante las últimas semanas.

No ha sido un cambio de marea agitado, abrupto, de alta intensidad y fuertes turbulencias. Al contrario, ha sido un descenso gradual pero persistente a lo largo de los últimos diez meses: en todos los sectores sociales, grupos de edad, en regiones y Santiago, entre hombres y mujeres y entre personas distribuidas a lo ancho del espectro ideológico.

Estos movimientos de opinión son, digamos así, la otra cara de la deficitaria performance del gobierno. Es la percepción existente -medida como registro de opiniones- sobre la conducción gubernamental.
El sector social donde esa percepción negativa ha ido difundiéndose más profusamente es aquel conformado por la actual clase media, especialmente en los nuevos estratos emergentes. Son esos segmentos los que más fuertemente dependen de la calidad de la gestión política y de las políticas públicas imprescindibles para mantener e incrementar las oportunidades de vida, educación, trabajo, consumo y participación. Efectivamente, dichos grupos -que entre otras cosas se ensanchan cada cuatro años con la inclusión de 600 mil nuevos técnicos y profesionales- son los que mayormente necesitan crecimiento económico, empleos, seguridad en los barrios, colegios que funcionen con efectividad, menores tiempos de espera en los servicios de transporte y salud, acceso a viviendas al alcance de sus ingresos y ahorros.

Algo similar ocurre con otros segmentos de esa clase media ampliada: micro y pequeños empresarios, vendedores, empleados de servicios públicos y privados, estudiantes técnicos y universitarios, adultos que asisten a cursos vespertinos y a programas de capacitación. Más que el carisma de la Presidenta, o el nivel de progresismo de la NM, o las promesas del programa, a los hombres y mujeres de clase media les importa un gobierno eficaz, realista, con agenda clara, eficiente en la solución de problemas, que mantiene el orden y la seguridad, construye acuerdos y ofrece un sentido a la vida colectiva de la sociedad.

La administración Bachelet ha sido particularmente débil en su desempeño y gestión comunicacionales. Ha carecido de un relato que confiera sentido a sus decisiones e identidad a sus propuestas. Al contrario, su fisonomía discursiva está marcada por declaraciones contradictorias y poco realistas de la Presidenta; por la oscilación entre una fraseología rupturista y una gradualista; por las memorables ironías de un ministro o aquella inolvidable metáfora empleada por un presidente de partido de la NM.

La ausencia de una narrativa coherente -en una administración que al comenzar se preciaba de inaugurar un nuevo ciclo, traer consigo un paradigma que cambiaría drásticamente las políticas de la Concertación, y de tener una pretensión refundacional- deja atrapado al gobierno entre el fuego cruzado proveniente de las diferentes fracciones internas de la NM que buscan definirlo a su favor. Así, en vez de contar con una comunicación orientada estratégicamente, la administración Bachelet ha terminado envuelta en una refriega de mensajes que contribuye a dificultar la conducción.
III

El bajo desempeño manifestado a través de una performance mediocre, performance mal enjuiciada a su vez por la opinión pública encuestada, desemboca en un cuadro de crisis en el núcleo que gestiona la política y las políticas públicas del gobierno. He aquí la principal causa de la crisis de conducción que hemos estado analizando desde hace varios meses.

¿De qué se trata?

Primero, de un mal funcionamiento en el núcleo mismo del poder presidencial; es decir, la Presidenta, sus ministros distribuidos según una jerarquía informal del poder en tres o cuatro anillos en torno de ella, el personal directivo de confianza y los asesores de política y políticas –los technopols- que forman la primera línea de la gestión política dentro del aparato gubernamental junto a las tecnoburocracias directivas. Este núcleo, se supone, es la cabeza estratégica del gobierno, responsable por las orientaciones, la agenda, las relaciones con el Parlamento y la NM, y del discurso oficial y los relatos sectoriales.

En los gobiernos anteriores de la Concertación hubo diferentes maneras de organizar la división del trabajo y las jerarquías efectivas del poder dentro de dicho núcleo. Por ejemplo, en la administración Aylwin, el ministro secretario de la presidencia, Edgardo Boeninger, jugó un papel central –hasta hoy recordado con admiración— en la gestión y coordinación político-programática, acompañado por Enrique Correa (consejero de príncipes magna cum laude) en la Segegob y por Alejandro Foxley en el ministerio de Hacienda, los tres encargados además de activar las redes de tecnopolíticas y tecnocráticas que llegarían a formar parte de la identidad y el estilo concertacionistas. Durante el gobierno Lagos, en cambio, el propio Presidente junto a su equipo de segundo piso tuvieron control sobre la orientación estratégica de la administración, creando una “presidencia imperial” apoyada por un equipo político encargado de la gestión cotidiana de los asuntos gubernamentales. El gobierno Piñera, en tanto, intentó -sin éxito-sustituir esa función política superior por un énfasis gerencial dentro de un modelo de gobierno emprendedor.

Hoy la información y los análisis disponibles subrayan las debilidades observadas en la cúspide del poder gubernamental, con una Presidenta objetivamente disminuida frente a la opinión pública encuestada; que equivocó el armado básico de su primer gabinete y luego de un año debió reemplazarlo, sin que hasta hoy pueda saberse si acaso el nuevo armado funcionará o no; que ha carecido de una agenda y no ha podido trazar un rumbo; que carece de un diseño comunicacional y se mantiene relativamente alejada de su núcleo, dando escasas o ambiguas señales a sus equipos políticos, burocráticos y técnicos.

Más grave es que esas decisiones equivocadas o de inciertos resultados, y la constante vacilación en la toma de decisiones, han dado lugar a dudas respecto a lo acertado del juicio político de la jefa de Estado, elemento clave de la conducción. Grave, pues como señala un académico experto en análisis político, “ninguna cantidad de buen proceso político puede remediar un juicio político errado” (R. Wilson). En efecto, la autoridad puede llevar a cabo todas las consultas del caso, escuchar a las diversas partes interesadas, hacer participar a los partidos y parlamentarios de la NM, solicitar consejo a sus asesores, recibir informes técnicos y sin embargo, si finalmente adopta una decisión equivocada, vacila o la posterga, el positivo proceso previo queda olvidado.

Si acaso una decisión ha sido acertada, llega a saberse solo una vez evaluadas las consecuencias. Vale aquí el pragmatismo shakespeariano del all's well that ends well (“bien está lo que bien acaba”). Entre tanto, la persona que decide debería reunir una serie de habilidades y condiciones según la literatura especializada: capacidad de sopesar factores en competencia, coraje para trabajar con el largo plazo en la mira pero manejando las demandas inmediatas, reacción instintiva para saber qué objeciones tomar en consideración, equilibrio en medio de intensas presiones, confianza en sus colaboradores y un entendimiento sofisticado de la gente, sus intenciones y necesidades. Además, una comprensión inmediata de lo que está en juego. Y un saber casi instantáneo sobre qué pasaría “si”... Amén de tener sentada a su diestra, sonriente, a la diosa Fortuna.

La Presidenta ha reconocido con candor dificultades para ejercer certeramente el juicio político, al punto que -confiesa ella- suele tener una intuición correcta, pero luego decide otra cosa, como ocurrió con ocasión del tsunami del 27 F, del Transantiago, la reforma educacional y la decisión de regresar (o no hacerlo) a Santiago luego de estallar públicamente el caso Caval.

Tampoco aparece consolidado el liderazgo de la Presidenta y su equipo en relación con los diversos niveles del poder gubernamental, particularmente con los tecnoburócratas que gestionan conocimientos y con los funcionarios que trabajan al nivel de la calle, en los puntos concretos de provisión de los servicios de salud, seguridad, educación, vivienda, etc.

En el primero de esos planos, el de la gestión del conocimiento experto -factor clave de la política pública en todas sus fases de diseño, formulación, decisión y aplicación-, los technopols y tecnoburócratas juegan papeles decisivos. El gobierno Bachelet inició su período de administración con un discurso ambiguo respecto de esos grupos, de los cuales desconfiaba, pues tendían a imponer, sostenía la cúpula de la NM, una racionalidad abstracta y economicista cuando no neoliberal, la que supuestamente habría marcado la ideología y el estilo de los gobiernos de la Concertación. En breve, tales grupos habían impedido a dichos gobiernos echar a volar la imaginación, soñar con otro país y mover los límites de lo posible, imponiéndoles un pragmático realismo, aquel del “en la medida de lo posible”.

Por eso mismo la actual administración ha mantenido una relación tensa con sus propias tecnoburocracias y technopols, al menos hasta el momento de la desfenestración de la dupla Peñailillo-Arenas y su reemplazo por la dupla Burgos-Valdes, genuinos representantes de los know how político y técnico-económico, respectivamente. Su arribo a La Moneda fue saludado como el regreso de la racionalidad formal al gobierno, a la espera de que la Presidente defina una nueva orientación, la que hasta hoy permanece en disputa.

Por su parte, en la calle, donde el Estado deja de ser una entelequia jurídica y se encuentra con la gente, es donde se expresa diariamente la efectividad y eficiencia de los servicios que prestan los funcionarios de última línea, aquella que entra en contacto con la población a través de profesoras, enfermeras, carabineros, trabajadoras sociales, parvularias, inspectores municipales, etc.

La aplicación de las leyes y los reglamentos, la garantía de los derechos, la seguridad personal, las prestaciones de los ministerios y grandes servicios, en breve, toda la actividad cotidiana y concreta del Estado, encuentra ahí su expresión rutinaria, interactiva, sobriamente local y masivamente individualizada.

También allí es evaluado continuamente el gobierno por un sujeto distinto que la opinión pública encuestada. Ya no se trata de conocer cómo las personas valoran (con nota de 1 a 7) el trato en la clínica de urgencia, o el rol del profesor en la comunidad, o su preferencia por un candidato X o Z, sino de captar y entender (cualitativamente) la experiencia vivida por esas personas al entrar en contacto diario con el Estado al nivel de la calle.

Aquí nos topamos, por tanto, con una opinión más densa, granular, intensa, no registrada directamente por las preguntas de una encuesta, sino vivida en la intimidad, compartida con la familia y los amigos, en el vecindario y el lugar de trabajo. Los climas de opinión que de allí surgen solo se manifiestan parcial y limitadamente en los sondeos de opinión; sin embargo, alimentan y determinan comportamientos, votaciones, conversaciones, memorias, reacciones, emociones y constituyen el trasfondo emocional de la opinión pública encuestada.

También en este último plano el gobierno parece gozar de escaso consentimiento, favor, entusiasmo y “buena onda” con la población. Al contrario, la polis parece crispada, asustada, incierta, descontenta e insegura en sus bienes y oportunidades. Los medios de comunicación procesan esos climas y los convierten en ondas, mareas, conciencia colectiva, psicología social. No digo solamente entre las élites, ni solo entre los grupos de intereses que pudieran verse afectados material o simbólicamente por las reformas del gobierno Bachelet. Me refiero a la población que vive inmersa en el curso de los hechos cotidianos y allí se forma una idea, una imagen, un sentimiento del país y su gobierno.

Paradojalmente, la intelectualidad de los malestares, aquella que vio elevarse sus bonos con la actual administración, pues de sus círculos se reclutaban los technopols y tecnoburócratas supuestamente en posesión de los más lúcidos diagnósticos y la mejor “lectura de la sociedad”, ahora se ve rodeada de descontentos para los cuales no estaba preparada ni consigue entender.

domingo, 19 de julio de 2015

Peor Imposible - Andrés Benitez


Peor imposible.  No es fácil explicar la farra política y económica que se observa. Pero hay un pecado de origen: el programa de gobierno es malo.

¿ES ESTE el peor gobierno desde que volvió la democracia? Si fuera por lo que hemos visto hasta ahora, la repuesta es sí. La verdad es que no hay ningún indicador que salve a la Presidenta. Tanto, que esta semana ella misma se encargó de adelantar el término del primer tiempo de su período anunciando cambios para el segundo. Dar vuelta lo que hemos visto no será fácil. Hay que corregir casi todo, cosa que está por verse si es posible.

La Presidenta cumple su primer año y medio con apenas un 27% de aprobación, algo que sólo se vio en el peor momento de Piñera, fecha en la cual muchos de los miembros de la actual Nueva Mayoría dijeron que Chile no se merecía un presidente tan impopular. Supongo que hoy pensarán lo mismo, aunque no lo digan.

Pero es cosa de leer entre líneas para darse cuenta que la decepción corre por las filas oficialistas.

Piñera logró revertir la situación, llegando al final de su período con un 50% de aprobación, en gran medida por el buen desempeño de la economía y el empleo. El punto es que Bachelet no tiene aquello. Por el contrario, su gobierno se encamina a tener los peores números de la historia reciente. Y nada indica que ello mejorará. Hasta la fecha, el crecimiento promedio del gobierno es de 1,6%, muy lejos del 5,3% que logró Piñera. Entonces, por el lado de la cifras económicas la cosa se ve muy negativa para la Presidenta. Por lo anterior, no es raro que hoy se hable de priorizar. Se acabó la plata y el país tiene que comenzar a bajar el gasto para equilibrar sus mermadas cuentas fiscales.

¿Cómo llegamos a esto? Es la pregunta que todos se hacen. Porque la verdad es que no es fácil explicar la verdadera farra política y económica que estamos observando. Por lo pronto, hay un pecado de origen: el programa de gobierno es malo. Pero lo más sorprendente es la baja capacidad de gestión. Todo parece estar mal hecho, improvisado, a la carrera, sin medir las consecuencias. El resultado de todo esto es que las reforma tributaria, educacional y laboral las apoya menos de un tercio de la gente.

Es esta desprolija manera de gobernar la explicación de la mayor parte de los problemas actuales. Una cosa es querer cambiar Chile, pero otra distinta es hacerlo mal. Y nada dice que esto cambiará. El reciente anuncio de que la gratuidad universitaria se hará sólo para los estudiantes de las instituciones del Cruch habla una vez más de que la improvisación sigue mandando en La Moneda. Y como siempre, no existe un proyecto serio al respecto. Sólo declaraciones que no le hacen sentido a nadie.

Se habla también de priorizar, pero es claro que no saben lo que ello significa. Nadie es capaz de decir qué es lo que queda y lo que no permanece. Esto refleja el nivel de confusión imperante. Si este es el segundo tiempo, entonces la cosa no va a mejorar. 

Los países pueden soportar presidentes poco populares. Eso incluso puede ser bueno si es el resultado de aplicar medidas difíciles, pero necesarias. Pero lo que los países no pueden resistir son gobiernos ineficientes, como es el actual.

miércoles, 17 de junio de 2015

Estocada a SQM

Corfo golpea a SQM y se apresta a poner término anticipado a contrato clave con la minera
Entidad estatal rechaza conciliación propuesta por árbitro en la disputa.

por CLAUDIA URQUIETA CH. 17 junio 2015

Corfo golpea a SQM y se apresta a poner término anticipado a contrato clave con la minera
La decisión quedó reflejada en un documento al que tuvo acceso El Mostrador y que recibieron todos los consejeros antes de votar el rumbo por el que optaría Corfo. Si bien el 9 de julio está programado un comparendo al que deben asistir ambas partes, donde el árbitro preguntará si aceptan la conciliación, la respuesta de Corfo quedó definida hace una semana.

En el más completo sigilo, el jueves de la semana pasada se marcaba un importante capítulo en el conflicto que enfrenta a la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) en un arbitraje contra una de las empresas más cuestionadas del momento: SQM.

Conflicto que tiene en la mira los contratos de arriendo de las pertenencias mineras que la estatal mantiene desde 1993 con la compañía controlada por Julio Ponce Lerou, a través de diversas sociedades.

En términos simples, Corfo es la dueña de las 28.054 pertenencias mineras en el Salar de Atacama, en la Región de Antofagasta, que arrienda a SQM bajo el amparo de dos contratos, que le permiten explotar hasta 2030 los minerales contenidos en el salar –principalmente cloruro de potasio en cualquiera de sus formas comerciales, ácido bórico y productos de litio– y que se estima representan entre un 60% y un 75% de las ventas de la compañía, que el 2014 registró utilidades por US$ 296,4, un recorte de 36,5% respecto del ejercicio anterior.

Situación que –según fuentes del sector– no es menor, ya que deja en evidencia que “SQM es un gigante con pies de barro”.

Ese día, y por unanimidad, el consejo directivo de Corfo rechazó la conciliación propuesta por el árbitro del Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago, Héctor Húmeres, que sugería un perfeccionamiento del contrato entre las partes, así como que SQM pagara una suma única y total de 17,1 millones de dólares de forma diferida hasta 2018, como compensación por el incumplimiento del acuerdo que acusa Corfo.

  La demanda de la corporación estaba dirigida al contrato de arrendamiento, lo que se interpreta como que Corfo afina su puntería hacia matar todos los vínculos que mantiene con la empresa minera en el Salar de Atacama. Una estocada al corazón del negocio de la sociedad.  Todo, luego de una seguidilla de escándalos que involucran a la minera en conflictos judiciales, entre los que se cuentan los casos Cascadas y Penta-SQM, que incluso le han valido demandas colectivas desde Estados Unidos y una auditoría independiente para la Securities and Exchange Comission (SEC).
Como la propuesta no dejó conforme a la corporación estatal –cuyo consejo directivo está presidido por el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, junto a los ministros de Hacienda, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social, Agricultura, además del vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitrán, y el representante del Presidente de la República, Rafael Guilisasti–, se optó por continuar, hasta la dictación del fallo, con el procedimiento iniciado a partir de una demanda arbitral interpuesta en mayo del año pasado contra SQM Salar –filial de SQM que realizó pagos al recaudador de campaña de Michelle Bachelet, Giorgio Martelli, a través de su empresa Asesorías y Negocios SpA–, bajo el argumento de que SQM incumplió con el contrato al no pagar íntegramente las rentas acordadas.

La decisión quedó reflejada en un documento al que tuvo acceso El Mostrador y que recibieron todos los consejeros antes de votar el rumbo por el que optaría Corfo.

Si bien el 9 de julio está programado un comparendo al que deben asistir ambas partes, donde el árbitro preguntará si aceptan la conciliación, la respuesta de Corfo quedó definida hace una semana.

Lo más complejo para SQM es que Corfo apunta a iniciar de inmediato los estudios para solicitar el término anticipado del “contrato de proyecto” –el acuerdo madre entre la estatal y SQM originado en 1986 entre la estatal y otras compañías– con el fin de “restablecer coherencia entre ambos contratos”, aludiendo al trato de arrendamiento de las propiedades mineras celebrado en 1993, cuando la empresa de Ponce Lerou entró reemplazando a las antiguas interesadas. Aquel año se celebró el convenio a través del cual se arriendan las pertenencias mineras de Corfo a SQM hasta diciembre de 2030.

La demanda de la corporación estaba dirigida al contrato de arrendamiento, lo que se interpreta como que Corfo afina su puntería hacia matar todos los vínculos que mantiene con la empresa minera en el Salar de Atacama. Una estocada al corazón del negocio de la sociedad.

Todo, luego de una seguidilla de escándalos que involucran a la minera en conflictos judiciales, entre los que se cuentan los casos Cascadas y Penta-SQM, que incluso le han valido demandas colectivas desde Estados Unidos y una auditoría independiente para la Securities and Exchange Comission (SEC).

En este escenario, la decisión de Corfo de terminar los contratos implica que SQM tiene que reconocerlo en sus informes de estados financieros (FECU) y ante la SEC. “Y si lo informas haces evidente que las pertenencias mineras no son de ellos. Por lo tanto, si no cumplen, el Estado tiene el derecho de pedir el término del contrato, entonces empieza a ser más débil este imperio de SQM, que empieza a estar construido sobre la base de unos contratos de arriendo que son frágiles”, aseguran conocedores del sector.

Contrato a la medida
Tras rechazar la conciliación, la Corporación de Fomento de la Producción también se propone establecer “un comité Corfo con el fin de administrar, planificar y desarrollar minería no metálica”, lo que tendría como objetivo construir una institucionalidad que permita anticipar escenarios futuros en torno al litio, potasio y otros minerales, adelantándose a vacíos como los que han abierto la puerta a SQM a armar un complejo puzzle a través de apropiaciones mineras, obtención de derechos de agua y otras jugadas para hacer inviable la entrada de competencia en licitaciones futuras.

Entramado que, como se ha ido conociendo en los últimos meses, también ha tenido un brazo político, reflejado en los cientos de pagos a través de boletas y facturas entregados transversalmente a distintos actores, en el mayor escándalo que ha enfrentado Chile en torno al vínculo entre dinero y política, que ha puesto en el ojo del huracán a la empresa. Esto último es justamente uno de los fundamentos de la postura de Corfo, ya que se considera que, en vista de la actual situación de SQM, existen riesgos operacionales y relativos al gobierno corporativo que afectan los intereses de la corporación estatal.

Este comité antes referido, empezó a tomar forma el año pasado, según consta en correos electrónicos a los que tuvo acceso este medio, cuando distintas autoridades iniciaron discusiones al respecto y comenzaron a analizar su viabilidad normativa y jurídica.

Otro de los argumentos de Corfo para rechazar la conciliación propuesta, es la “negativa de SQM de modificar el equilibrio económico” del convenio que la estatal mantiene con SQM Salar.

Tal acuerdo tuvo su origen en 1986, cuando Corfo firmó el primer contrato con Amax Exploration y Molymet S.A., a través del cual se crea la Sociedad Minera Salar de Atacama S.A. (Minsal). En aquel tiempo la estatal mantenía el 25% del negocio, porcentaje que fue disminuyendo luego de la entrada de SQM en 1993, año en que se firmó el contrato que estableció las condiciones, plazos y tasas, mientras era vicepresidente ejecutivo de Corfo René Abeliuk, fallecido el año pasado. Luego, en 1995 y con Felipe Sandoval a la cabeza de la corporación fiscal, se le introdujeron modificaciones, debido a que Corfo decidió privatizar la parte que le quedaba, vendiéndosela a Soquimich.

De esta forma se estableció el arriendo a la compañía de 28.054 pertenencias mineras propiedad de Corfo, que le han permitido situarse como una empresa con presencia mundial en algunos productos, como en el caso del nitrato de potasio, cuya participación de mercado se estima en 49% en el 2014.

Para diversos actores del sector, el contrato “está hecho a la medida de SQM”. Algunos incluso hablan de “que es realmente una vergüenza”. Entre otras razones, porque las rentas que deben pagar por los millonarios recursos mineros “están fuera de los rangos de mercado que corresponden”.

A eso se suma que en la práctica es imposible llevar un control del manejo de la compañía en las pertenencias mineras del Salar de Atacama. “¿Cómo controlan embarques o los porcentajes de lo que están sacando? El control se le entrega a la propia SQM”, señalan.

Tampoco ayudaron las décadas en que el Estado no tomó cartas en el asunto y simplemente “miró para el lado”. Lo que para algunos tiene mucha relación con los vínculos que se habrían ido engranando transversalmente en el mundo político a través de pagos y favores, que incluso habrían llegado al ex ministro del Interior Rodrigo Peñailillo y la G90.

Consultados al respecto, desde SQM señalaron que “no se van a referir al proceso de arbitraje que está en curso. La compañía sí reafirma que ha cumplido cabal y oportunamente con todas las obligaciones del contrato”.

Este medio intentó comunicarse también con el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitrán, quien señaló que no puede referirse a temas que están en procesos arbitrales.

Incumplimientos de SQM
Un punto fundamental para la determinación de la corporación estatal es, según el documento al que tuvo acceso este medio, la “inviabilidad para conciliar el contrato frente a graves incumplimientos éticos y contractuales de SQM”.

Entre los incumplimientos, se detalla la “continua venta a precios de transferencia a empresas relacionadas a precios menores que de mercado”. Lo que implica que Corfo percibiría menores rentas.

Hay que tomar en cuenta que, en la práctica, SQM ha sido históricamente la encargada de calcular los pagos a la corporación fiscal, que hasta 2013 y después de 20 años de mantener el contrato, nunca hizo una auditoría para revisarlo ni para fiscalizar de qué forma estaba funcionando. Incluso, los pagos trimestrales estipulados en el acuerdo se realizan el día que la compañía decide, por lo que el valor del dólar con que pagará a la corporación depende de ella.

El año pasado se hizo un cambio: las facturas de Corfo ahora incluyen una cláusula que señala que el pago parcial “no constituye una aceptación a que el pago corresponde a la realidad”.

Corfo también alude a “medidas para hacer inviable la licitación competitiva del salar a futuro”, entre las que se cuenta la acción de la compañía de inscribir derechos de agua a su nombre fuera de las pertenencias mineras arrendadas, lo que limitaría fuertemente la incorporación de terceros una vez terminado el contrato.

Por otra parte, acusa a la minera no metálica de “comportamiento hostil”, en virtud de que existen concesiones de exploración hacia los bordes de las pertenencias arrendadas, que están siendo tramitadas por la compañía y que se superponen a las de Corfo. “SQM no ha indicado de ninguna manera a Corfo de estos movimientos. Corfo se enteró por el monitoreo constante que efectúa sobre todas sus propiedades”.

De acuerdo a fuentes del sector, estos movimientos persiguen un único objetivo: impedir competencia cuando haya que renovar el contrato y dejar amarrada a Corfo.

Las mismas fuentes opinan que el siguiente paso que debería dar la Corporación de Fomento de la Producción, es impulsar un juicio que intente revertir estas medidas.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Convivencia en Chile: Desafío ético y respeto a nuestra dignidad


Autor: Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile

Convivencia en Chile: Desafío ético y respeto a nuestra dignidad

Santiago de Chile, 5 de mayo de 2015

Crisis de confianza y de credibilidad

El 11 de marzo pasado se conmemoraron los 25 años de la asunción del gobierno liderado por el presidente Patricio Aylwin. Este marcó el inicio de nuestra transición política, que fue ejemplo de civilidad, de valores democráticos y de confluencia de voluntades por el bien de Chile. Hoy una pregunta abierta y silenciosa recorre las venas de nuestra Patria: ¿Qué ha sucedido para que se haya resquebrajado el tejido social y debilitado la confianza en nuestra manera de convivir como nación?

Es preocupante constatar la pérdida de confianza en las relaciones sociales y en los liderazgos: en la política, la empresa, la escuela, las universidades. A esto se añade la pérdida de credibilidad en las instituciones de la República, y también en nosotros como Iglesia Católica. Se cuestiona en ellas la falta de transparencia y de espacios de participación. Esto resulta aún más preocupante en un país que ha sabido encontrar caminos para superar diferencias que parecían irreconciliables y para forjar significativos acuerdos. Muchos se preguntan: ¿Será que se ha agotado el modelo social, económico y político? ¿Será un efecto indeseado de ese bienestar económico que reconoce una mayoría de chilenos, pero que engendra apetitos insaciables de bienestar material, de poder y de ganancia fácil asociada a actos de corrupción? ¿Será un cansancio ante estructuras que frenan o limitan un proceso más rápido y eficiente para superar las escandalosas brechas sociales, aquellas que generan chilenos de primera y segunda categoría, según los bienes y las relaciones sociales a los que pueden acceder?

Convivencia enrarecida y crisis de identidad

Desde la enseñanza social de la Iglesia y nuestra misión pastoral, percibimos síntomas de una crisis antropológica, es decir, de una concepción de la persona humana que desconoce que la dignidad humana es la piedra fundante de toda convivencia. La falta de respeto a la propia dignidad y a la de los demás, pisotea la identidad y misión de cada cual y deteriora los logros que hemos obtenido como sociedad. Una de las causas de la situación actual es la fuerte crisis de representación que afecta a nuestras instituciones, especialmente en el plano político, aunque no exclusivamente. Constatamos que las instituciones no han sido capaces de captar y encauzar las nuevas demandas y expectativas de la gente. 

En los grandes centros urbanos del país damos la impresión de vivir violentados, y con escasa conciencia de los abusos cotidianos con que herimos a los demás. Da la impresión que para relacionarse hay que levantar la voz y usar un lenguaje soez, o bien, avivar los conflictos y multiplicar las declaraciones altivas. De esa manera, el maltrato se instala como comportamiento habitual, a tal nivel, que ya poco o casi nada nos asombra. Ante este escenario, hay que reconocer que las leyes y normas institucionales no entregan soluciones para todo. Se requieren cambios de actitudes, conductas y prácticas personales y comunitarias.

Una profunda mirada interior

Toda esta situación nos hace pensar que esta es la hora de una profunda introspección tanto a nivel personal como institucional. 

El esquema de vida planteado por el modelo de desarrollo económico social vigente no ha sido acompañado con un desarrollo humano integral. Más bien la idea de poseer siempre más y de los derechos individuales que cada uno reclama, ha engendrado una carrera por acceder a mejores condiciones materiales. Tal vez, por lo mismo, en el camino ha generado agresividad y el “todo vale”. En ese proceso descuidamos al otro en cuanto persona y solo priman los intereses individuales y de quienes nos son más cercanos. De este modo, nuestra convivencia laboral, urbana, cívica y mediática tiende a convertirse en una guerra despiadada. 

A nivel institucional se han hecho pocas reflexiones y autocríticas, con la fuerza que se requiere y con la transparencia que la población demanda. Arrepentimiento y contrición es lo que falta, pero también la debida sanción.

Esa mirada interior debiese llevar también a un acto de perdón y reparación, tanto a nivel personal como institucional. Tenemos que aprender a pedir perdón a quienes conviven con nosotros. En cuanto a los servidores públicos, sean ellos parlamentarios u otros, es necesario que se sepa con claridad quiénes utilizaron financiamiento indebido, asumiendo las consecuencias de esos actos. Lo mismo, los empresarios, los comunicadores y las diversas asociaciones. Los chilenos tenemos derecho tanto a la verdad como a la justicia, pero también a las oportunidades del perdón, que no es lo mismo que impunidad.

Hacia una renovación de las instituciones y de las personas

La desconfianza ha llegado a ser un mal crónico entre nosotros, como lo consignan diversos estudios. Una forma de restablecer las confianzas es aplicando serenamente la ley, sancionando a los culpables por haberla infringido y declarando inocentes a los injustamente acusados. Sin embargo, la judicialización no parece ser un camino suficiente para resolver los conflictos, menos aún para humanizar nuestra convivencia. Las relaciones humanas son mucho más que el imperio del derecho, sin perjuicio de que este sea fundamental para que la vida en sociedad esté basada sobre la justicia. 

Con frecuencia las instancias judiciales y la transparencia de los procesos se transforman para muchos en ocasiones propicias para una violencia denigratoria que pasa a llevar, sin más, la presunción de inocencia. No podemos cegarnos ante las injusticias ni cerrarnos al debido proceso, pero creemos que hay modos de diálogo social más fecundos y humanizadores que el solo camino judicial. En este sentido, valoramos los esfuerzos del gobierno, los parlamentarios y de los diversos actores políticos y sociales, por renovar y actualizar el marco regulatorio de nuestra convivencia. Una forma de salir de esta crisis es evidentemente cambiando aquellos aspectos de nuestra institucionalidad que hicieron posible los abusos que hoy se condenan.

También y, sobre todo, se necesitan cambios en las conductas. La experiencia nos enseña que “el apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos”. Por eso, “el respeto de la dignidad humana exige la práctica de la virtud de la templanza, para moderar el apego a los bienes de este mundo; de la justicia, para preservar los derechos del prójimo y darle lo que le es debido; y de la solidaridad, siguiendo la regla de oro (del Evangelio) y según la generosidad del Señor, que “siendo rico, por nosotros se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza”(Catecismo de la Iglesia Católica, 2407; cfr. 2 Corintios 8, 9).

La Doctrina Social de la Iglesia nos enseña que “una auténtica democracia no es solo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del «bien común» como fin y criterio regulador de la vida política. Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad” (Compendio Doctrina Social, 407).

Aporte desde la perspectiva cristiana

En Chile hay personas e instituciones con vocación de servicio público que, confiamos, abordarán con eficacia estos y otros desafíos. Con sencillez también nos sentimos llamados a hacer nuestro aporte. Un paso necesario, para los creyentes en el Señor, es ir al encuentro de cada persona, especialmente de la que sufre o está caída, y reconocerla y valorarla por lo que es. Quienes creemos en Cristo debemos ver en cada persona a un hermano suyo y nuestro. Más aún, lo que hacemos al menor de los hermanos, al Señor lo hacemos. Y esto es sagrado. Una profunda conversión social supone encontrarnos con la persona de Jesucristo y dejarnos maravillar por su manera de vivir, de sentir, de pensar y de actuar. Es Él mismo quien nos revela que la dignidad de la persona humana es algo inherente a su ser y no un reconocimiento externo que se le concede. Es una condición fundamental de su existencia que debe ser reconocida, respetada, protegida y promovida.

Desde esta actitud profundamente humana y humanizadora afirmamos que cuando la persona humana se endiosa, por cualquiera sea la razón, esta termina desquiciada. Ese endiosamiento personal, llamado también individualismo, es hoy una de las grandes causas del deterioro de la cohesión social. Así, cada cual busca su propio bienestar, contrariando su naturaleza social, sin importarle si su beneficio se logra a expensas del resto de la comunidad. “Serán como dioses” (Génesis 3, 4), dijo la serpiente engañosa a Adán y Eva, despertando una pretensión humana que ha causado demasiadas tragedias en la historia.

Llamados a amar y servir

A esta tentación responde el estilo de Jesús que nos enseña la alegría de servir, y no al interés propio desligado del bien de los demás (cfr. Evangelio de San Juan 13, 12-16; 15, 11-13).

Debemos redescubrir que el poder de las autoridades de diferente índole, existe para servir a los demás y que servirse de dicho poder provoca un daño capital. Debemos tomar conciencia de que la honra de las personas es crucial en la convivencia social. Por lo tanto, una práctica permanente de denostación pública como modo de diálogo político solo colabora a desintegrar más el ya debilitado tejido social. Los creyentes somos discípulos de Jesús, nuestro Maestro y Señor, que enseñó con su vida estas virtudes. Tenemos la certeza de que su Espíritu nos fortalece y nos impulsa a un diálogo social fecundo, basado en el respeto mutuo y en la verdad que nos libera. Esto no implica de ninguna manera soslayar los errores y pecados, pero siempre mantiene como prioritario el respeto que merece cada persona por el hecho de ser tal, aunque haya pecado y delinquido.

Estas actitudes se fundan en una concepción de la persona humana como ser naturalmente sociable, abierta a los demás, incapaz de alcanzar su perfección y plenitud sin comprometerse con el bien del prójimo. Por cierto, la fe ilumina esta verdad antropológica, mostrándonos a Cristo como modelo eminente de vida. Es una verdad que funda la vida de tantísimos compatriotas que, si bien no comparten nuestra fe, han hecho de sus vidas un ejemplo de amor y de servicio a la Patria y al prójimo.

Estas admirables actitudes se han encarnado en estos días en la ayuda solidaria desplegada por tantas personas e instituciones para ir en ayuda de nuestros hermanos del Sur y antes del Norte de Atacama y Antofagasta. Hemos sentido como propia esta tragedia y la seguiremos sintiendo mientras sus vidas no vuelvan a plena normalidad. Es lo que hemos plasmado como Conferencia Episcopal de Chile en el lema de CARITAS CHILE: “Solidaridad es nuestro Norte”.

Por esta razón, invitamos con sencillez a creyentes y no creyentes, a darnos tiempo para redescubrir la bondad de cada persona, la eficacia que tiene la gratuidad y solidaridad en nuestras relaciones, así como el respeto de nuestra dignidad. 

Quisiéramos ayudar y ayudarnos a construir nuestro futuro sobre los valores, virtudes e ideales que heredamos de nuestros padres y madres en la Patria y en la fe. Nos interesan sus ejemplos, su fe y su fortaleza, para renovar la esperanza en esta tierra donde estamos llamados a amar y servir a quienes la habitan, con especial dedicación a aquellos que a causa de la injusticia sufren la exclusión del desarrollo. Estamos a tiempo para desterrar la idolatría del dinero y de la corrupción, de valorar la actividad política y de sus actores, de reconocer el aporte de tantos trabajadores y empresarios, de avanzar en el trato justo, respetuoso y amable que nos debemos, en fin, de corregir nuestros errores y juntos fortalecer el alma de Chile. Todo el bien que anhelamos para nuestra Patria lo encomendamos a nuestra Madre, la Virgen del Carmen.

EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

+ Ricardo Cardenal Ezzati Andrello
Arzobispo de Santiago - Presidente

+ Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua - Vicepresidente

+ Fernando Chomali Garib 
Arzobispo de la Ssma. Concepción 

+ Cristián Caro Cordero
Arzobispo de Puerto Montt

+ Cristián Contreras Villarroel
Obispo de Melipilla - Secretario General