domingo, 15 de octubre de 2017

Amigos (R)

Amigos (R)

   
Confieso al Prócer que estoy triste por la súbita partida de un querido amigo muy cercano. Le cuento que era un hombre bueno, culto, sencillo y alegre, y que más de algunas de estas columnas fueron inspiradas en los comentarios que hacía en los almuerzos mensuales que mantuvimos por décadas. "Yo que soy algunos años mayor, te recomiendo que te vayas acostumbrando al despoblamiento de tu entorno. Cada vez encontrarás más viajeros conocidos en la barca de Caronte", comenta el Prócer. "Como lección, hay que aprovechar de disfrutar a los amigos que nos ha regalado la vida, teniendo conciencia de que la amistad es un bien escaso, sutil y efímero como la existencia misma". Y a continuación pregunta: "¿Tienes amigos en retiro?". Como no le entiendo, me explica : "Utilizo una expresión que es propia de las Fuerzas Armadas para referirme a quienes han sido amigos cercanos en alguna etapa de la vida, pero que después, por diversas causas, hemos perdido de vista. Pero cuando nos encontramos con ellos, la cercanía continúa igual, pero congelada en el tiempo. A esos Amigos (R) hay que dedicarles nuestra atención revitalizando el nexo que aún existe. Y como dice Khalil Gibran: 'Y en la dulzura de la amistad, que haya risa y compartir de placeres. Pues en el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su amanecer y halla su frescor'". Y entonces me recuerdo de la risa alegre de mi querido amigo, al calor de unas copas de tempranillo.

lunes, 9 de octubre de 2017

La Narcocultura, la experiencia del Capellán del Hogar de Cristo


La "narcocultura" en la experiencia directa del capellán del Hogar de Cristo - Pablo Walker

Pablo Walker: "No es tan difícil llegar a decir 'prefiero ser narco a no ser nadie'"
El sacerdote jesuita devela cómo el narcotráfico termina por corromper hasta lo más sagrado, que son los afectos y las confianzas familiares. Se impone el reinado del terror, que estigmatiza y aísla a las comunidades.
   
Los datos son muy claros y pocos los conocen. Lo dice el último informe de la Unidad Especializada en Tráfico Ilícito de la Fiscalía (Observatorio del Narcotráfico en Chile, de 2016): hay una progresiva masificación de la venta de drogas, hasta el punto de llegar a una "vulneración de la vigencia del Estado de Derecho" en los territorios afectados y "la vulneración de sus normas más básicas como el derecho a la vida y la integridad física". Hay nada menos que 426 barrios críticos en el país en los que reina lo que se llama una "narcocultura".

¿Qué es un barrio crítico?

Es un espacio urbano "donde el narcotráfico ha establecido una plataforma de venta ilícita de drogas, especialmente a través del uso del espacio público, con un predominio sobre otras expresiones delictuales y sobre la vida de los vecinos, con un grave deterioro para la vida de estos, constituyendo un fuerte desafío a la vigencia del Estado de Derecho".

La "narcocultura" se extiende en una red de delitos que desborda los barrios críticos donde viven los pobres. "Está relacionada con el tráfico de armas, con el secuestro, con la extorsión, con el robo, con la explotación sexual", afirma el sacerdote jesuita Pablo Walker, capellán del Hogar de Cristo, quien ha vivido en contacto con hombres, mujeres y niños afectados. Su experiencia es directa.

-¿Es verdad que se acabó hace años el toque de queda en Chile o todavía existe?

"Pregúntenles a los que viven en esos barrios, porque yo me voy a quedar corto... Los niños 'jugando' a tirarse al piso en la sala y los profesores cambiando el horario en los colegios, el rumor en la feria de que mañana queda la escoba, la suspensión de la reunión en la capilla por las balaceras, el cierre temprano del almacén, el miedo de los choferes de micros o colectivos a entrar tarde, los carabineros y ambulancias que tampoco entran...".

-El común de los chilenos piensa que los focos son dos o tres y que la situación no es tan extendida.

"Por eso urge 'deslegualizar' este síntoma-país. Existe en 16 comunas de la Región Metropolitana y en otras nueve capitales regionales, en barrios donde vemos un Estado intermitente, un repliegue de las organizaciones de base, una ausencia de inversión privada y el deterioro de esa vida en comunidad que era el orgullo de una población. En ese despojo, ante el despiste del resto del país, se instalan las mafias decidiendo quién entra y quién sale a tal calle, asegurando, a su manera, 'trabajo', 'previsión', 'vivienda', 'salud', 'educación'...".

-Vale decir, una forma de vida vinculada al tráfico de drogas.

"Claro. Con sus héroes, con sus sueños, con sus códigos. Piensa qué te pasaría si tu abuelo y tu madre hubieran trabajado en lo ajeno hasta agotarse y hubieran muerto pobres, piensa en la oportunidad de tener hoy por la tarde lo mismo que te muestra y te prohíbe la televisión, piensa en por fin darle lo que quieres a tu hijo. No es tan difícil decir 'Prefiero ser narco a no ser nadie'. Si solo tienes que 'tener este paquete' o simplemente 'no ver'. Así avanza el crimen organizado, aprovechando el 'mercado' de la injusticia para extenderse. Y el país hace como que no ve. Estamos hablando de 426 barrios críticos, según el Informe 2016 de la Fiscalía".

-¿De qué es síntoma todo esto?

"De una sociedad que ha tirado por la borda el valor de la comunidad como forma de definir la identidad y como estrategia para resolver dificultades. Es síntoma de un Estado precario donde los derechos más fundamentales no están asegurados, de un sector privado sin foco en las condiciones de vida de sus trabajadores y de una sociedad donde la validación se verifica en el consumo inmediato a cualquier precio. Ahí se crea el espacio para que el 'Padrino' asuma las funciones de gran benefactor en medio de la frustración ante la hiriente desigualdad. El narco da respuesta a necesidades vitales -colchones antiescaras, sillas de ruedas para los ancianos, bolsas de mercadería para los que están cesantes, préstamos de dinero, organización de fiestas para los niños, útiles escolares, etc.- de familias que viven la exclusión. Les da lo que ni el Estado, ni la empresa, ni la Iglesia, ni las organizaciones de base, les están dando. Así se hace querido, e incluso logra ser defendido por la comunidad".

La balacera desde adentro y desde afuera

-¿Qué significado tiene, a su juicio, una balacera al interior de una población? ¿Es solo la expresión de una disputa de territorio?

"Significa que hay armas donde no debiera haber, cada vez más armas de alto poder. Que está normalizada la tenencia de armas aunque legalmente esté penada. Eso implica varias cosas. Al interior de la población, la balacera implica pánico de que te maten ahí mismo, de que maten a tu hijo. Es el terror desatado por vecinos a los que tú quieres, que sin embargo ahora desconoces. Es el fin del pasaje con los niños jugando y su reemplazo por una pesadilla de serie rasca de televisión".

-¿Y qué debe entender de una balacera el que la vive desde afuera o como una noticia?

"Hacia fuera de la población, la balacera es una punta de iceberg. No es solo una disputa territorial, es síntoma de que más allá de esa población se está gestando un negocio enorme, que mueve aún más dinero, haciendo de ese barrio una zona de sacrificio. Las balaceras muestran que hay muchísima plata en juego en esas disputas territoriales. Corrupción de guante blanco, de personas que no viven ahí, con manos 'preñadas de sangre', como dice el Papa Francisco. Corrupción que, como en toda América Latina, comienza con las balaceras en los barrios pobres, sigue con la tranquilidad del territorio ya repartido, avanza con la corrupción de los funcionarios públicos, y concluye con el narcoestado. Donde ya no se sabe qué somos".

"La 'narcocultura' avanza cuando desaparece la comunidad"

-Hoy en día, la pobreza se sigue entendiendo como una falta material. Pero entender la pobreza más compleja también implica conocer lo que es y lo que significa la exclusión, la segregación. ¿Qué propone para avanzar hacia una mayor comprensión de la pobreza?

"La cabeza piensa según donde pisan los pies. No basta el estudio teórico, sino el aprender humilde de los verdaderos 'expertos', los que han sufrido esta exclusión multidimensional. 'Usted está pasado a libro', le decían a un jesuita en la población. Urge la actitud de aprendizaje del que ha sufrido que se te cierren las puertas".

-¿Qué favorece el triunfo de la 'narcocultura'?

"La 'narcocultura' avanza cuando desaparecen la comunidad, los clubes, las juntas de vecinos, las capillas católicas e iglesias evangélicas, los servicios municipales. Si aparece una alternativa de inclusión comunitaria, ciudadana, empresarial, eclesial, se socava el poder narco".

-Después de su experiencia de tanto tiempo en sectores complejos para vivir, ¿dónde siente que el daño es mayor?

"Donde la 'narcocultura' desdibuja y rompe los vínculos familiares y donde socavan las confianzas sociales. Es estremecedor escuchar el grito de una mamá ante una hija 'que anda metida' en la droga. Como adivinando un infierno por recorrer. Te deja helado ver cómo trafican, en tus narices, tus hijos o tus vecinos. Y te sientes cómplice y encubridor. Jamás irías a denunciar a tu hijo. Se te va de a poco tu marido, tu hermano te engaña o lo ves consumiendo y robando, o llegando con cosas que sabes que no puede comprar. Y te encuentras con los vecinos vendiendo veneno a tus hijos, y no sabes qué hacer entre el miedo y la rabia. Y sabes dónde, y cómo, y quién vende. Y sabes que jamás denunciarías a nadie, no solo por miedo a que te maten, sino porque es tu gente".

-Desde hace años, algunos han planteado la necesidad de despenalizar el consumo de drogas, ¿qué le parece?

"Una despenalización del consumo, si no se hace con un genuina transformación del compromiso fiscal y privado en temas de salud mental, de inclusión laboral y escolar, es solo un cambio de proveedor. Tenemos que enfrentar la cultura de las adicciones que aletargan nuestra lucidez respecto de las causas de la exclusión y de la ruptura de vínculos. La despenalización no puede ser otra forma de desentendimiento, sino de reconocimiento del problema de fondo".

-¿La sociedad chilena está preparada para el cambio de mentalidad que implica la toma de conciencia del problema?

"Debemos trabajar en sensibilizarnos para avanzar en la materia, primero hablando del tema, pues estamos amordazados por el miedo y caemos en la trampa de una mirada fatalista que nos hace creer que la batalla está perdida".

-Pero, ¿se puede preparar a una sociedad a este respecto o tiene que vivir el infierno para entender estas cosas?

"El tráfico de drogas está hace mucho en nuestro país, pero hoy es a los más pobres a quienes les matan a sus hijos, es a ellos a quienes se les cobra peaje para pasar de una calle a otra, son ellos los que ven desaparecer un hijo para encontrarlo muerto tiempo después... Todavía no todos viven en ese infierno".

-La Iglesia Católica, como también las iglesias evangélicas, asumen riesgos fuertes al trabajar en estas zonas. ¿Ha sentido miedo personal alguna vez? ¿Cómo se asume el miedo a la violencia física?

"Miedo es lo que quieren que sintamos, de este modo nos aislaremos y quedarán como dueños del territorio. Por eso es tan necesario abrir el tema, socializarlo. El miedo afecta a todos, religiosos y laicos. Recientemente, tras la amenaza de muerte que recibió un sacerdote que jamás ha denunciado a nadie -que ha bautizado, hecho el responso y visitado en la cárcel a casi todos los miembros de las familias comprometidas en el tráfico de drogas de su población-, este se encomendó al cuidado de la comunidad. Así como la 'narcocultura' destruye la comunidad, es también la comunidad la única que puede cuidar la vida de sus vecinos. 'No se preocupe, padre. Aquí todos los párrocos han tenido que arriesgar su vida para cuidarnos. Nosotros somos su comunidad y lo vamos a cuidar a usted'. Es el otro país que queremos".


 
 

sábado, 16 de septiembre de 2017

Bienvenidos los inmigrantes - Carlos Larraín P

Bienvenidos los inmigrantes

Oficialmente, hay 500 mil inmigrantes en Chile; pueden realmente ser 700 mil en una u otra condición. Postulo que debemos declararlos bienvenidos, mejorar la información, darles un estatuto bien definido, protegerlos de los abusos y castigar a aquellos que delinquen. Existe un buen proyecto de ley pendiente en el Congreso, pero el actual gobierno ha presentado uno nuevo sin que se entienda por qué, y esto conlleva un retraso inexplicable.

Razones para pensar seriamente sobre el fenómeno de la inmigración y hacerlo con inteligencia y generosidad:

a) Desde luego, la fuerza de la realidad: están muy presentes en Chile y desde hace ya tiempo;

b) Provienen de sociedades parecidas, por lo cual el conflicto cultural es virtualmente inexistente; la mayoría habla castellano, y mejor que nosotros; la gran mayoría es cristiana.

c) Los muchos miles ya activos entre nosotros deben trabajar en un 95% y no han tenido impacto discernible en el empleo;

d) Han venido a reemplazar a los niños que no nacieron en nuestro país debido a la planificación maltusiana impuesta por decenios, a veces por la fuerza o la extorsión, por el gobierno y sus agencias. La economía los necesita y por eso los ha absorbido sin mayor tensión. Porque son mayores, ya no vienen a gravar los sistemas educativos y de salud a los cuales contribuyen desde que consiguen un trabajo formal.

Chile, como un continuo histórico en desarrollo, se ha beneficiado siempre con la llegada de inmigrantes. En estricto rigor, todos lo somos, comenzando por los mapuches, que cruzaron la cordillera desde la pampa oriental, apenas 30 o 40 años antes de que llegara Almagro. A través de los años, extremeños, andaluces, castellanos, vascos, navarros, españoles sin apellido, irlandeses, alemanes, franceses e italianos, croatas, judíos (desde los inicios de la colonia), palestinos, sirios, libaneses, ingleses, chinos, y todavía se escapan algunos. En su tiempo propuse recibir a los vietnameses, los boat people , que huían de las bendiciones del comunismo. Se dijo que eran de otra raza y nos perdimos un influjo que habría sido sin duda benéfico. Ahora es el turno de los habitantes de América y del Caribe.

Hay además razones de oportunidad que son importantes. Muchos de los recién llegados huyen de regímenes incompetentes o abusadores, casi todos de inspiración socialista. Un mal pensamiento: esta desidia para abordar un tema de tanta importancia no vaya a ser la mejor manera de que los inmigrantes se sientan mal recibidos, sin un estatuto claro aplicado con dinamismo y de buena fe. Es comprensible que muchas de estas personas puedan resentirse y, a pesar de "votar" a favor de Chile y la posibilidad de vivir mejor que nuestro país ofrece, empiecen a intoxicarse y sumarse al lote de los refractarios que hoy llevan tanto predicamento. Casos recientes de esfuerzos muy logrados de intoxicación metódicamente procurada hay muchos. Todos conocemos la "geometría variable" que usa la izquierda para despegar, volar y aterrizar. Ayer, ejecutores de los traslados de grupos étnicos o de su eliminación; hoy, contrarios a la inmigración, mañana apasionados defensores de aún otro grupo de víctimas y explotados.

Cuando los seguidores de Honecker (Erich y Margot están sepultados en Chile) coinciden con el New York Times, Planned Parenthood y el gobierno de Bachelet en que más vale no nacer que ser libres y creadores, hay que alarmarse. Un bofetón de realidad puede despertar al Chile pasteurizado por las peores ideologías de los sesenta: socialismo y liberalismo asociados por un individualismo de ocasión. Bienvenida la gente que quiera trabajar, y que esté dispuesta a integrarse respetando las leyes. Así se agranda nuestro país.

Creo que Confucio y Lao Tsé usaban barbas, lo que viene a ser el único rasgo común con ellos, ya que algunos de sus consejos eran del tipo que se lee indistintamente de atrás para adelante o viceversa con el mismo provecho. Los del sabio local que esto escribe son más específicos y por lo mismo solo para consumo interno.

sábado, 19 de agosto de 2017

Ayudar a Venezuela - Fabio Vio Ugarte

Ayudar a Venezuela

   
Señor Director:

La reciente medida adoptada por la ilegítima Asamblea Constituyente de Venezuela de disolver el Parlamento de su país es el acto final de un proceso dictatorial brutal e inaceptable. Esto, unido al aumento de la represión y detención de políticos de oposición, hace imprescindible una condena clara y una acción fuerte de la diplomacia chilena.

Es el momento quizás más delicado que ha vivido el pueblo venezolano y que necesita el apoyo decidido de Chile. Estamos conscientes de la presión moderadora que el PC ejerce dentro de la coalición de gobierno y con la cual cuenta el régimen de Maduro, pero la fuerza de la tradición libertaria y de respeto a los principios democráticos y republicanos de nuestra política exterior debe superar esa interferencia negativa y acudir, junto a los otros países democráticos de la región, en ayuda de nuestros amigos venezolanos.

Fabio Vio Ugarte

Ex embajador de Chile en Venezuela

domingo, 23 de julio de 2017

Veinteañeros - Sergio Urzúa

Veinteañeros

   
Los veinteañeros de hoy enfrentan más fuentes de incertidumbre que los de ayer. En lo educacional, una descomunal oferta de opciones amplifica el natural debate interno entre el "qué quiero hacer" y "para qué soy bueno". En lo laboral, el cambio tecnológico y la competencia están transformando la búsqueda de una carrera en un sendero lleno de curvas, lomos de toro y precipicios. En el amor, la postergación de las decisiones de fertilidad y matrimonio han modificado el mercado de "pololeos", haciendo más difícil jugársela por alguien y más habitual la inestabilidad emocional. Mirado de lejos, es un alivio haber pasado por ese período, pero ¿tienen conciencia los jóvenes de lo que se juegan en los veinte?

En "La década definitoria", la profesora de la Universidad de Virginia, Meg Jay, ofrece claves para responder la inquietud. A través del relato de su experiencia como sicóloga clínica, la autora no solo describe la ficticia búsqueda de los veinteañeros actuales de una vida única y llena de gloria, sino también el virtuoso cambio que experimentan cuando se les hace ver lo natural de los miedos frente a nuevos escenarios y lo innecesario que es oponerse frenéticamente a lo convencional. Ian, un joven con quien Jay dialoga en su libro, describe el proceso magistralmente: "Un trabajo en una oficina no parece tan malo, sobre todo cuando uno se da cuenta de que no puede tener uno". Elocuente sentido de realidad de quien reconoce que en los veinte se toman decisiones que definen gran parte de la vida.

Las sociedades no han sabido conducir tal esencial proceso reflexivo entre los jóvenes. Muy por el contrario, se hacen esfuerzos para esquivarlos y facilitar en exceso la vida. En el ámbito familiar, por ejemplo, un mal entendido amor parental por mantener a los hijos cerca (que raya con egoísmo) dilata la adolescencia, posterga la independencia y aplaza las obligaciones (casi el 60% de los veinteañeros chilenos viven con sus padres). Y las políticas públicas a veces se dejan llevar por un espíritu similar. Sin ir más lejos, el despilfarro que es la gratuidad de la educación superior en Chile implica postergar las responsabilidades de fondo (calidad), beneficiar a muchos afortunados y aplazar las acciones del Estado en materias de mayor retorno social (niñez). Pésimo ejemplo.

Los costos sociales de una generación que transita muy sosegadamente, casi rechazando su compleja realidad, son muy altos. Como planteó el famoso psicoanalista Erik Erikson, la búsqueda del joven no es la permisividad, sino nuevas formas de enfrentar lo que realmente cuenta. Todos podemos contribuir a ese proceso. Por eso, en un año de elecciones, recomiendo a todo candidato que busca conectarse con los jóvenes el libro de Meg Jay. Nadie a los treinta debería despertarse preguntando "¿por qué nadie me advirtió las consecuencias de retrasar las obligaciones?". Ese es un fracaso país que hay que evitar.

Diálogo de Sordos - Reforma Educación Superior

Diálogo de sordos

   
¡Tenemos ley de educación superior, por lo menos, aprobada por la Cámara de Diputados!

Se suponía que era la más importante de esta administración. Aquella que debiera marcar el rumbo del país en el desarrollo social, económico, tecnológico de este siglo, y que nos debiera permitir seguir liderando en Latinoamérica en los indicadores educacionales.

¿Y qué ley tenemos? Una que, como producto de la desprolijidad en su trabajo prelegislativo y de la evidente falta de voluntad por escuchar, su discusión terminó centrándose exclusivamente en la gratuidad, aprobando una ley que traerá nefastas consecuencias para el país.

Atrás quedaron las declaraciones del entonces ministro de Educación, que día a día nos sorprendía con alguna nueva analogía. Se recordarán de algunas: quitar los patines, títulos de bakelita, gestor inmobiliario, apoderados embaucados, compra de fierros, fijación de precios, competencia libertina, y otros tantos que utilizaba como argumentos para la reforma educacional de la Presidenta Bachelet.

Hasta que a mediados de 2015 tomó la posta una ministra de Educación, quien realizó indescifrables esfuerzos, por la vía de minutas que trascendían, para sacar adelante la reforma. Claramente fue pragmática. Realizó 14 cambios para que, por fin, la Cámara aprobara un proyecto. Un proyecto a medias, porque dentro del pragmatismo tuvo que prometer muchas cosas. Sacar a las universidades estatales y redactar una ley especial para ellas; poner fin al Crédito con Aval del Estado; gratuidad universal, se supone, en treinta años más; entre otras.

Pero lo más curioso es que a pesar de los esfuerzos gubernamentales, de los sucesivos e improvisados cambios, de las promesas, de la presión para que se legislara al estilo fast track , nadie, pero nadie, quedó contento.

El Consejo de Rectores fue duro. Su vicepresidente dijo: "No estamos disponibles para proyectos políticos o ideológicos de carácter contingente". Y ya informaron que se reunieron con el presidente del Senado... "para hacerle ver que el proyecto (...) contiene graves desequilibrios".

Las universidades Austral, Concepción y Santa María cuestionaron el nuevo modelo de gobernanza que se establece y anunciaron la preparación de indicaciones para ser presentadas en el Senado, pues de otra manera esas universidades se encontrarán infringiendo la ley.

El rector de la PUC, en una fuerte carta pública y luego de un análisis del proyecto expresó: "Estos son tres ejemplos que reflejan falta de conocimiento, madurez y profundidad intelectual de un proyecto que, a pesar de sus falencias, sigue avanzando, con nefastas consecuencias para el desarrollo de la educación superior del país".

La UDP y U. Alberto Hurtado hicieron ver en carta pública su disconformidad con la forma en que se calculan los aranceles regulados que les significan cuantiosos déficits en sus presupuestos, haciendo presente que tendrán que revisar su decisión de mantenerse en gratuidad o retirarse de la misma.

Las universidades privadas no gratuitas hemos planteado hasta el cansancio que este proyecto no solo es de una mala calidad técnica, ideologizado, que violentará la autonomía de las universidades y que afectará seriamente la calidad de las mismas y, lo más grave, que el Estado tomará el control del sistema a través de la Subsecretaría de Educación Superior, dejando el futuro de las instituciones sujeto a los vaivenes de los gobiernos de turno.

Los alumnos, todos hemos sido testigos del rechazo que han manifestado en las calles, en cartas públicas y en el Congreso. La sociedad, de acuerdo a los estudios de opinión, nos indica que casi 7 de cada 10 chilenos se muestran en desacuerdo con la reforma.

Y en el Congreso también se sintieron voces de descontento. El Gobierno, en un acto de sublime irresponsabilidad, presionó e hizo que el proyecto se votase en una sesión que duró 23 horas y luego solo dio una semana de plazo a la comisión de Hacienda de la Cámara para discutir un proyecto que nos costará a los chilenos, 3.500 millones de dólares anuales.

Es peligroso lo que está pasando en el país, nadie está de acuerdo, pero el Gobierno insiste y logra su aprobación, con los mismos legisladores que se quejaban. Es curioso cómo la obsesión por sacar adelante una promesa de campaña hace que se pierda de vista el interés general de la nación. Todos la rechazan, salvo... el Ministerio de Educación, que la empuja. Un verdadero diálogo de sordos.

Rubén Covarrubias Giordano

Rector Universidad Mayor