domingo, 1 de marzo de 2015

Nuevo impulso en la agenda institucional - Harald Beyer, Alejandro Ferreiro, Cristian Larroulet, José Antonio Viera-Gallo

Nuevo impulso en la agenda institucional
"...la población desconfía del poder y espera, por consiguiente, que sus autoridades y dirigentes se sometan a un marco institucional exigente que garantice un buen desempeño y que desviaciones de las reglas acordadas signifiquen sanciones ejemplificadoras...".

   
El prestigio y la confianza en la política han sufrido un enorme daño, producto de escándalos por abusos de poder e infracciones a la ley en que se han visto envueltos algunos miembros del sector privado y autoridades. Para un país que valora su democracia y que aspira al desarrollo y la justicia, ello es especialmente grave. Para superar esta realidad debemos dejar que nuestras instituciones fiscalizadoras y judiciales continúen investigando los hechos, juzgándolos con rigurosidad y aplicando las sanciones que correspondan.

Sin embargo, ello no basta. Debemos revisar nuestras instituciones para ver dónde ellas fallan, con el fin de que no se repitan los hechos que dañan la confianza ciudadana en los asuntos públicos. Los firmantes de esta carta en el pasado hemos participado en el diseño y la implementación de reformas legales e institucionales que enmarcadas en "la agenda de probidad y transparencia" han permitido avances institucionales que han perfeccionado nuestra democracia. En ese sentido, deseamos colaborar planteando algunas reflexiones en torno a una nueva agenda de reformas.

Nuestra democracia ha funcionado en diversas dimensiones muy satisfactoriamente. En gran medida ello es consecuencia de la capacidad de nuestros partidos y líderes políticos. En momentos en que están cuestionados es importante reconocerlo. Pero esta realidad también es mérito de nuestros ciudadanos. Por eso es tan grave el creciente divorcio que se ha producido entre estos y los representantes. La población desconfía del poder y espera, por consiguiente, que sus autoridades y dirigentes se sometan a un marco institucional exigente que garantice un buen desempeño y que desviaciones de las reglas acordadas signifiquen sanciones ejemplificadoras.

No obstante los avances, no cabe duda que las instituciones y disposiciones existentes en Chile son insuficientes y debe actuarse en consecuencia. Así, por ejemplo, las sanciones en caso de incumplimiento de las disposiciones que regulan el financiamiento de las campañas políticas son inexistentes. El proyecto de ley enviado hace poco al Congreso sobre financiamiento de los partidos sufre el mismo problema. La entrega de recursos públicos, que finalmente son de todos los chilenos, debería obligar a exigencias precisas a los receptores y a sanciones ejemplares en caso de incumplimiento de esas exigencias, una de las cuales podría ser la pérdida del cargo de elección popular. Al mismo tiempo, las reglas de financiamiento de la política deben aspirar a anular las posibilidades de corrupción y extorsión. Por cierto, el financiamiento político debe diseñarse de tal modo que no inhiba la competencia y facilite la gobernabilidad.

También hay que proteger adecuadamente al Estado de la posibilidad de tráfico de influencias y, en general, de captura para el beneficio de privados antes que del interés público. La precariedad de los funcionarios públicos en cargos relevantes que involucran asignaciones de contrato o aplicaciones legales y regulatorias que benefician o perjudican a terceros es elevada. Se requiere, entre otros, de un perfeccionamiento del sistema de Alta Dirección Pública que vaya asemejando nuestra administración pública a los servicios civiles que existen en países como Gran Bretaña, Canadá, Australia o Nueva Zelandia.

Muchos nombramientos en cargos relevantes en nuestro país aún son extremadamente dependientes del gobierno de turno. En el caso de decisiones relevantes como asignaciones contractuales o modificaciones regulatorias que puedan significar pérdidas o creación de valor en sociedades privadas, es importante que ellas sean ratificadas por comités directivos o supervisores con independencia. Estos perfeccionamientos hay que considerarlos en todos los entes reguladores.

Se requiere también modernizar las obligaciones de declaración de interés y patrimonio. Asimismo, regular mejor las normas de conflictos de interés en el servicio público, entre otros, ampliando su cobertura. En el Congreso hay un proyecto pendiente en esta materia, que ya fue aprobado por una amplia mayoría en la Cámara de Diputados y que debería retomarse con urgencia. En igual sentido, hay que mejorar la institucionalidad para evitar la "puerta giratoria".

Es necesario perfeccionar la institucionalidad del Consejo para la Transparencia y la normativa general de esa legislación a la luz de la experiencia recogida por su aplicación. Hay que reformar la Ley de Partidos Políticos aplicándoles la normativa de la legislación de transparencia y probidad (Ley 20.285). Además, dado el rol fundamental que ha cumplido la Contraloría, consideramos necesario continuar con su modernización.

En suma, se trata de hacer nuevas reformas cuyo norte sea promover las virtudes públicas que la ciudadanía les exige a sus dirigentes políticos para que en todas las circunstancias antepongan el bien común al interés particular. Valoramos las recientes declaraciones de la Presidenta de la República y otras autoridades del Gobierno y las de los principales dirigentes de nuestros partidos, en este sentido. Una convocatoria amplia de temas, expertos y visiones, en el marco de las mejores tradiciones republicanas para alcanzar acuerdos, es lo que el país necesita con urgencia.

sábado, 28 de febrero de 2015

Latinoamérica y el "fin del capitalismo" - Andrés Openheimer

Lo más triste de las declaraciones del Presidente saliente de Uruguay, José Mujica, sugiriendo que el capitalismo mundial está agonizando, no es que lo haya dicho en momentos en que la bolsa de Nueva York alcanzaba su récord histórico, sino el hecho de que se trate de una idea que está siendo repetida constantemente por varios presidentes latinoamericanos como si se tratara de una verdad incuestionable.

Casi no pasa un día sin que el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y sus colegas de Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros países no proclamen -algunos más explícitamente que otros- el "fin del capitalismo". El ex gobernante cubano Fidel Castro viene anunciando la inminente muerte del capitalismo desde principios de la década de 1960.

Mujica, que termina su mandato este domingo, fue citado por la agencia de noticias oficial cubana Prensa Latina el 22 de febrero diciendo, en una entrevista al diario mexicano La Jornada, que el capitalismo "está agotado". En rigor, la cita textual de Mujica al periódico decía que el capitalismo "parece haber dado todo de sí" y que "lo lógico es que sea reemplazado por el socialismo democrático".

El problema es que, aunque no hay duda de que el capitalismo tiene sus defectos, muchos presidentes latinoamericanos están sentados de brazos cruzados esperando su muerte. Mientras tanto, China, India, Vietnam y varios países asiáticos vienen creciendo y reduciendo la pobreza a pasos agigantados desde que empezaron a apostarle al capitalismo en la década de 1980.

Quizás alguien debería regalarle a varios presidentes latinoamericanos una copia enmarcada de un reciente artículo sobre el valor de mercado de Apple. Lo deberían colgar en sus despachos presidenciales, para empezar a entender lo que está pasando en el mundo.

Apple alcanzó un valor récord de US$ 710.000 millones el 10 de febrero. Para ponerlo en perspectiva, Apple vale más que todo el producto bruto interno de Argentina (US$ 610.000 millones), Venezuela (US$ 483.000 millones), Colombia (US$ 378.000 millones), Chile (US$ 277.000 millones) o Perú (US$ 203.000 millones), según cifras del Banco Mundial.

Los presidentes de Ecuador, Uruguay y Bolivia deberían ser los primeros en tomar nota. Apple vale siete veces más que toda la economía de Ecuador (US$ 94.000 millones), doce veces más que la de Uruguay (US$ 55.000 millones), y veintitrés veces más que la de Bolivia (US$ 30.000 millones).

Si estos datos no alcanzan para convencer a varios presidentes latinoamericanos de que estamos viviendo en un nuevo mundo, en que los avances tecnológicos se cotizan cada vez más y las exportaciones de las materias primas latinoamericanas cada vez menos, hay varios otros ejemplos en las noticias recientes que son igualmente ilustrativos.

Uber, una empresa fundada hace cuatro años que creó una aplicación para teléfonos inteligentes conectada a un servicio de taxis particulares, ha alcanzado un valor de mercado de US$ 41.200 millones. Esto equivale a más que el total de las exportaciones de petróleo anuales de México.

WhatsApp, la aplicación de mensajería instantánea para teléfonos inteligentes iniciada por dos jóvenes de veintitantos años, fue vendida el año pasado por US$ 19.000 millones. Eso es casi veinte veces el valor total de las exportaciones de vino de Chile.

Lamentablemente, mientras siguen esperando el fin del capitalismo, varios países latinoamericanos dependen cada vez más de sus exportaciones de materias primas y manufacturas básicas, y no invierten -como los asiáticos- en mejorar la calidad de su educación, la innovación, la ciencia y la tecnología.

Los países latinoamericanos invierten solo un 0,8% de su producto bruto en investigación y desarrollo de nuevos productos, en comparación con el promedio mundial de 2,1%, según datos del Banco Mundial. Lo que es más triste aún: los países latinoamericanos han aumentado su dependencia de las materias primas, y reducido exportaciones de productos de alta tecnología.

Según cifras citadas el 13 de febrero por la directora de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina (CEPAL), Alicia Bárcena, las exportaciones latinoamericanas de productos de alta tecnología han disminuido de casi 20% de sus exportaciones totales en el 2000 a alrededor de 10% actualmente.

Mi opinión: El capitalismo tiene muchas cosas que pueden y deben mejorarse para hacerlo más ecuánime, pero los presidentes latinoamericanos deberían dejar de hablar babosadas sobre el inexorable fin del sistema y ponerse a trabajar -como los países asiáticos- para hacer a sus países más competitivos en la economía global que tenemos.

En lugar de hablar boberías sobre el "fin del capitalismo", deberían estar hablando sobre la necesidad de mejorar los niveles educativos y la innovación, para exportar productos cada vez más sofisticados.

Sus actuales vaticinios sobre el apocalipsis del capitalismo no hacen más que generar complacencia, pasividad, menor crecimiento y más pobreza.

En vez de vaticinar el fin del capitalismo, los presidentes latinoamericanos deberían trabajar para hacer a sus países más competitivos.

viernes, 20 de febrero de 2015

Así Desunidos No Avanzamos

OPPENHEIMER: Los estados desunidos de Latinoamérica

02/18/2015 7:03 PM 
 02/18/2015 
Mientras que los presidentes latinoamericanos se reúnen casi todos los meses en cumbres que por lo general terminan con grandes promesas de aumentar drásticamente la integración económica, varios informes que han pasado casi desapercibidos pintan un panorama muy diferente: muestran que el comercio intra-regional está cayendo.
Un informe publicado en enero por la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), un grupo formado por la mayoría de naciones sudamericanas y México, dice que el comercio entre sus países miembros se ha reducido en más de un 17 por ciento en los últimos tres años, y que la últimas cifras de diciembre del 2014 confirman una continua “tendencia a la baja”.
Otro informe anterior realizado por el Ministerio de Defensa del Reino Unido es aún más dramático. Dice que “es probable que América Latina y el Caribe permanezcan políticamente y económicamente fragmentados” durante las próximas tres décadas, “con países individuales persiguiendo relaciones bilaterales en lugar de formar un sólido bloque unificado”.
El informe titulado “Tendencias Estratégicas Globales hacia 2045”, y disponible en internet, afirma que “es probable que la región seguirá siendo una comunidad de países no muy unidos en lugar de convertirse en una entidad federal institucionalizada”.
Añade que “mientras que es probable que las organizaciones subregionales como la CELAC, la CARICOM y el MERCOSUR continúen, es poco probable que se conviertan en instituciones poderosas, y unificadas. Esto hace probable que las relaciones con actores externos se llevarán a cabo de manera bilateral”.
En otras palabras, los analistas militares británicos predicen que los países latinoamericanos, especialmente los miembros del bloque comercial sudamericano de Mercosur, que prohíbe a sus miembros firmar individualmente acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea u otros bloques externos, pronto se quitarán las ataduras y perseguirán sus intereses nacionales mediante la firma de acuerdos comerciales bilaterales con potencias extra regionales.
Esto significaría que eventualmente muchos países latinoamericanos comenzarían a reconsiderar su decisión del 2005 en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, de rechazar formalmente la idea de un Área de Libre Comercio de las Américas.
En ese momento, Brasil, Argentina y Venezuela se envalentonaron por el aumento de los precios mundiales del petróleo, la soja y otras exportaciones de materias primas, que los enriquecieron de un día para otro. Creían que las materias primas reinarían para siempre.
Pero ahora que los precios mundiales de las materias primas se han derrumbado — el petróleo ha caído más de un 50 por ciento en los últimos seis meses —, los miembros de Mercosur están sintiendo el impacto. Hay crecientes presiones dentro del país más importante de Mercosur, Brasil, para cambiar las reglas del bloque y permitir que los países miembros puedan firmar acuerdos de libre comercio con quien quieran, incluyendo Europa y Estados Unidos.
Las exportaciones de Brasil a Argentina, por ejemplo, han caído en un 35 por ciento en el último año y medio, según las cifras de la ALADI. Otros miembros como Uruguay y Paraguay están aún más ansiosos por firmar acuerdos de libre comercio con socios extra regionales.
Pero, en lugar de abrir sus economías entre sí y negociar conjuntamente con el resto del mundo, la mayoría de los presidentes latinoamericanos — especialmente los de Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia — están engañando a sus pueblos con cuentos de hadas según los cuales la región está cada vez más integrada.
De hecho, según datos de las Naciones Unidas, el comercio interregional de América Latina es de apenas el 19 por ciento de su comercio en todo el mundo, en comparación con Asia que está en un 40 por ciento, y Europa con más del 60 por ciento.
Mi opinión: América Latina tiene una sopa de letras de instituciones regionales dedicadas parcialmente o totalmente a promover la integración (CELAC, UNASUR, MERCOSUR, ALADI, SICA, SIECA, el ALBA, AP, CARIFTA, CARICOM, CAN, y la OEA son sólo algunos de ellas). Algunos bloques, como Unasur, funcionan como sociedades de protección mutua para regímenes represivos, como se vió tras las protestas que dejaron 43 muertos en Venezuela el año pasado.
Ahora que el auge de los precios de los productos básicos se terminó, es hora de fusionar la mayoría de estos bloques, especialmente el alicaido Mercosur con la mucho más eficiente Alianza del Pacífico — integrada por Chile, Perú, Colombia y México — e iniciar negociaciones conjuntas con las economías más grandes del mundo.
Los vientos políticos están cambiando. No sería de extrañar que quien sea electo presidente de Estados Unidos en el 2016 reflote la idea de un Área de Libre Comercio de las Américas (con otro nombre, por supuesto) para aquellos que estén dispuestos a participar. Y no sería raro que el nuevo presidente — o la nueva presidenta — lo haga a petición de varios países latinoamericanos.

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domingo, 15 de febrero de 2015

La Pasada - es forma de combatir la desigualdad en Chile ?

Un chico demasiado listo

La renuncia de Sebastián Dávalos no es suficiente, pues falta lo más importante: la transparencia que prometió el Gobierno.

por Andrés Benítez - La Tercera 14/02/2015

Pudo haber sido cualquier cosa, pero le gustan los negocios. Una maldición para la familia. Intentos de redimirlo hubo. Estudió Ciencias Políticas, lo pusieron a trabajar en la campaña y terminó instalado en La Moneda, en la oficina de la Primera Dama. Pero nada de eso sirvió.

Al hijo le gustan los negocios. Peor aún, las pasadas, esas donde uno gana mucho haciendo nada. Crear proyectos o empleos no es lo suyo. Encontrar un dato, comprar barato y vender caro es el nombre del juego. Y si para aquello hay que usar un poco de influencia, como reunirse con el dueño del banco, no hay problema. Un llamado basta. Para algo son los contactos, el poder. Y si así se puede ganar más de dos mil millones de pesos, entonces el esfuerzo vale la pena.

Eso hasta ayer, cuando tuvo que renunciar. La presión era insostenible. Se había quedado solo. Leyó un breve comunicado, donde si bien pidió disculpas y señaló que no ha cometido ningún ilícito, en nada aclaró lo sucedido. Nunca se refirió al conflicto de interés, al abuso de poder e influencias que representó la operación.

Por eso, este es un caso que sigue abierto, pese a que dio un paso al costado. La situación de Sebastián Dávalos es devastadora para la Nueva Mayoría. De alguna manera representa todo lo que han criticado a la derecha, a los empresarios y a todos aquellos que se oponen a su visión del país. “Es un ejemplo de las desigualdades que se viven en el país. Por eso estamos luchando con emparejar la cancha para todos”, no dudó en decir el ministro de Hacienda subrogante al referirse al caso.

Claro, nunca nadie imaginó que el ejemplo iba ser el propio hijo de Bachelet. El silencio de la Presidenta es, de seguro, indignación. Con su hijo y con los que hoy lo critican, esa condición natural de la madre que quiere ser firme, pero que también debe acoger. No lo puede abandonar ahora que todos lo atacan. Pero tuvo que actuar, porque al final ella es la Presidenta y se debe al país. Aunque duela.

Quizás ahora piense que no debió ser tan dura con los empresarios, metiéndolos a todos en el mismo saco. O que se le pasó la mano al demonizar el lucro, incluso cuando es legítimo. O de acusar permanentemente a sus opositores de tener conflictos de interés. Pero aunque sea así, ya era tarde. El daño estaba hecho, y sus socios no estaban dispuestos a bancarse el costo de mantenerlo en La Moneda. Así las cosas, tuvo que ceder.

Viene un camino duro. No basta que el hijo renuncie. Quedan demasiadas preguntas abiertas y la presión no bajará hasta aclarar los hechos. Falta lo más importante: la trasparencia que prometió el Gobierno. Y la teoría del empate que ya intentaron ayer algunos oficialistas, no funcionará como tampoco le resultó a la UDI.

La gente quiere claridad en este y otros casos. Si no es así, esto será siempre una sombra para la Presidenta. Cada vez que hable de inclusión, de terminar con los privilegios, de emparejar la cancha, le recordarán lo sucedido. Que tiene tejado de vidrio. Puede que no sea su culpa, pero es la madre, y que el chico le salió listo, demasiado listo, es algo que es claro para todos.

lunes, 2 de febrero de 2015

Energía Nuclear en Chile - Atrevida Solución.

¿Qué pasó con la opción de la energía nuclear en Chile?
Generadoras, Colegio de Ingenieros y expertos piden completar estudios pendientes antes de descartar su uso. Jorge Zanelli, que en 2007 elaboró informe para Michelle Bachelet, prepara nuevo reporte sobre el uso de esta energía.
por Carlos González Isla, via La Tercera.

 En noviembre, el mundo aplaudió el histórico acuerdo entre China y EE.UU. para reducir los gases de efecto invernadero que generan el cambio climático y del que ambos países son responsables del 45% del total mundial. 
Una señal potente ad portas de un nuevo acuerdo global que reemplazará al Protocolo de Kioto y que busca evitar que la temperatura suba más de 2 °C a fines de este siglo. En el acuerdo, China se comprometió a generar el 20% de su energía a través de fuentes limpias al 2030. 
Lo que no informó es cómo alcanzará esta meta, pero a fines de diciembre el gobierno anunció el incremento en el uso de la energía nuclear sumando 28 nuevos reactores nucleares a los 23 que hoy posee. 
Chile exploró hace algunos años la posibilidad de invertir en este tipo de generación eléctrica, pero la fuga radioactiva de Fukushima en Japón, tras el terremoto y maremoto de 2011, aplacó cualquier intento por volver a poner el tema en agenda. Según el físico Jorge Zanelli, quien presidió la comisión que exploró el uso de esta energía durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, el evento de Fukushima fue la excusa perfecta para no insistir en la exploración de su uso (ver entrevista en pág. 4). Hoy, varios actores concuerdan con continuar los estudios en torno a este tipo de energía antes de descartarla. Ambientalistas y algunas ONG, en tanto, se oponen a una medida de este tipo.


  CONTROVERSIA 

 René Muga, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Gremial de Generadoras de Chile -que integran firmas como Endesa, AES Gener y Colbún- es parte del comité consultivo de Energía 2050, instancia de planificación participativa para la política energética de largo plazo que coordina el Ministerio de Energía y que concluirá en abril de 2016.
A su juicio, en este proceso de discusión “todas las opciones deben ser evaluadas”. Advierte que el consumo eléctrico en Chile se duplicará antes de 15 años, lo que requiere incorporar unos 700 megawatts (MW) anuales de energía. “Ello implica más capacidad si la tecnología tiene un factor de planta menor. Por ejemplo, 1 MW de capacidad instalada termoeléctrica no es lo mismo en energía que 1 MW solar, pues esta última no es capaz de producir todas las horas del día”, dice.
 Por ello, cree que no es razonable que se descarte la opción nuclear sin estudios que así lo concluyan, análisis compartido por Juan Antonio Guzmán, presidente del Comité Eléctrico de la Sofofa. “Chile de ninguna manera puede abandonar que se estudie y se planifique más adelante la energía nuclear”, dijo a La Tercera en diciembre pasado.
 Matías Asun, director de Greenpeace Chile, dice que avanzar en estudios sobre energía nuclear sería de una “miopía gigantesca”, toda vez que el país se ha comprometido a potenciar las energías renovables no convencionales (ERNC), como la eólica y solar, que han probado ser rentables. La ONG ha participado de las conversaciones de Energía 2050, pero miran con recelo el proceso. “Si existiera la construcción colectiva de una agenda, el proyecto hidroeléctrico de Alto Maipo no existiría”, afirma.
 La directora de la ONG Chile Sustentable, Sara Larraín, dice que que el país dio vuelta la página en esta materia y que países como Alemania ya anunciaron que apagarán sus centrales. “El desarrollo nuclear no tiene ningún futuro en la planificación de largo plazo en la política eléctrica. De hecho, el tema no figuró en ninguno de los programas de gobierno, ni en la actual agenda de energía de comienzos del gobierno de Michelle Bachelet, y en ninguna de las mesas de diálogo sobre el desarrollo energético al 2050, que está desarrollando el Ministerio de Energía”, dice la ex candidata presidencial.
 Desde el Ministerio de Energía señalan que en la primera etapa de Energía 2050 han participado más de 3.500 personas y se han realizado más de 100 talleres de trabajo y encuentros ciudadanos en todo Chile. Está siendo apoyado técnicamente por 10 universidades a lo largo del país, con la presencia de 250 académicos. “En estos encuentros, algunos participantes han planteado la opción de considerar el tema nuclear en la discusión”, reconocen desde el organismo.


 LICITACIONES EN CARPETA 

 Durante el primer gobierno de Bachelet, Chile optó por explorar la opción nuclear a través de la Comisión Zanelli (2007) y del Grupo Consultivo Nuclear (2010). A partir de los resultados de estas instancias, el Grupo de Estudios en Nucleoelectricidad de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) diseñó tres propuestas de licitación.
Sin embargo, en 2013, bajo el gobierno de Sebastián Piñera, el Ministerio de Energía, del cual depende el organismo, frenó cualquier avance.
 En total, existen tres licitaciones en la carpeta de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, desde el año pasado: una es para analizar las condiciones geográficas, medioambientales y humanas para la posible ubicación de centrales nucleares.
La otra es para evaluar las tecnologías de reactores disponibles y criterios para su selección; y una tercera, es para estudiar el posible diseño de un programa de información pública respecto a la materia. “Es un tipo de energía que obviamente genera controversia, no cabe duda”, dice Jaime Salas, ex director ejecutivo de la CCHEN, que aclara que las licitaciones eran para incrementar el nivel de conocimientos y no para implementar un programa nuclear.
 Consultados por el tema, el Ministerio de Energía dijo en diciembre a este medio que no reactivará ninguna licitación porque “no forma parte de la Agenda de Energía del gobierno”. Los elementos más controvertidos de esta tecnología son los desechos y el riesgo de accidentes. Pero Salas dice que la industria nuclear, a diferencia de otras, sabe dónde están sus residuos y cómo almacenarlos, y que la accidentabilidad es baja si se considera que existen 400 reactores en el mundo.
 Sobre Fukushima, explica que efectivamente aplacó muchos programas nucleares, pero asegura que ese fenómeno está cambiando porque hoy existen 72 nuevos reactores nucleares en construcción en el mundo. Claudio Tenreiro, decano de la Facultad de Ingeniería de la U. de Talca, y ex miembro de la Comisión Zanelli, es partidario de sumar la parte final del ciclo nuclear -los residuos- a los estudios que decida realizar el país. “Se debería trabajar fuertemente en el análisis permanente de los costos de generación de energía de base nuclear, incluyendo el más estricto manejo de residuos nucleares.

Recomiendo que se hagan estos estudios sin temor a lo que arrojen. A lo único que se le debe temer es a no saber”. Agrega que los problemas convencionales de la energía nuclear no pasan por la sismicidad o seguridad, sino por la confianza en que se trabajará con los mejores y más altos estándares de ingeniería. “Desde el diseño, la construcción, operación y disposición final, se darán garantías de su manejo seguro. De ahí la importancia de realizar otros trabajos que entreguen informaciones sobre el estado del arte en estas nuevas tecnologías. Se podría pensar en sistemas de generación nuclear distribuidos, en oposición a grandes centrales en uno o dos puntos del país”, explica Tenreiro.
 Gonzalo Torres, presidente del Comité Nuclear del Colegio de Ingenieros, dice que Chile tiene que estudiar la nucleoeletricidad, aunque sea para descartarla. “No se puede no analizarla, es una decisión equivocada”. Torres agrega que actualmente trabajan en un documento en el que ilustrarán cuáles son los requerimientos en caso que el país quiera abordar un programa nuclear. “Lo que no se puede hacer es descartarla en forma dogmática”, afirma el experto del gremio de los ingenieros.

jueves, 29 de enero de 2015

Todo se refunda... - Entrevista a José Joaquín Brunner

Todo se refunda...
José Joaquín Brunner: “Finalmente triunfó el sector que quiere refundar el sistema educacional pasando una excavadora”
Dice que el ala oficialista que defendía una reforma enfocada en calidad, no explotó su capacidad negociadora e incidió marginalmente en el texto.
Por Valentina Fuentes J.
“Veo la insólita actitud de decir “aprobamos algo que a ninguno de nosotros convence demasiado, estamos un poco arrepentidos y veremos cómo corregirlo”.

Una auténtica biblioteca, con libros de Nietzsche, otros títulos sobre los dictadores Hitler y Stalin, y una abundante selección de obras de Shakespare, copa las amplias repisas de madera del living del departamento del ex ministro de la Segegob José Joaquín Brunner (PPD). Sin embargo, sus textos relativos a educación -que dice que los revisa con frecuencia- están todos en su pieza y en la sala del escritorio. Es experto en la materia y se ha posicionado como uno de los principales críticos de la reforma del gobierno. 

"Como miembro de la Nueva Mayoría y como parte de sus proyectos, me siento extraordinariamente frustrado con lo que se está haciendo en educación", reconoce tras admitir que sus múltiples advertencias habrían tenido escaza incidencia en el proyecto despachado por el Congreso.

-¿Qué sectores de la Nueva Mayoría ganaron, en términos políticos, imponiendo sus ideas en el texto final de la iniciativa que termina con el lucro, copago y selección?
-Finalmente triunfó el sector que quiere refundar el sistema educacional pasando una excavadora y luego una aplanadora creyendo que la igualdad consiste en aplanarlo todo. Ganó esa visión, que es muy equivocada y anti histórica.
-¿Qué partidos representaron esa visión en la discusión educacional?
-Este no es tanto un problema de socialistas, demócratas cristianos, PPD o comunistas, sino de un partido que no está en las categorías tradicionales, que cree que los colegios particulares subvencionados son como unos caballos salvajes que segregan y estafan a las familias y que hay que ponerles un bozal y acortar lo más posible sus riendas.
-¿Y cuál sería, entonces, la visión derrotada en el oficialismo?
-Los que no son miembros del partido de la excavadora –donde hay de todos los sectores políticos-, que intentaron defender una reforma gradual y centrada en la calidad. Ese partido tuvo una incidencia completamente marginal, reducida y pobre, sin habilidad negociadora para cambiar las piezas centrales. Es como haber estado construyendo un auto y haber negociado si la chapa sería dorada o de otro color.
-¿Cuáles son los principales riesgos que mantuvo el texto final del proyecto y que ese sector con una visión más moderada no habría sido capaz de revertir?
-Que crea un ambiente completamente asfixiante y enrarecido a los sostenedores privados, restringiendo la autonomía de su gestión al imponerles una inmensa cantidad de trabas y prohibiciones. Pero lo más grave es que el proyecto se fue por una senda lateral, sin atacar el corazón del problema de la educación.
-¿Cómo queda el ambiente al interior de la Nueva Mayoría para futuras discusiones de la reforma?
-Cuando las coaliciones tienen un triunfo en sus propias reglas del juego, ganan seguridad y liderazgo. Pero eso no lo veo en los días siguientes a la aprobación del proyecto, porque veo la insólita actitud de decir "aprobamos algo que a ninguno de nosotros convence demasiado, estamos un poco arrepentidos y vamos a ver cómo lo corregimos".
-¿Lo dice por el caso de los liceos emblemáticos?
-Es insólito que la principal discusión en las 24 horas que siguieron a la votación haya sido el muy probable error que cometimos respecto de los liceos emblemáticos. Después de aprobado el proyecto, permea la cabeza de algunos parlamentarios la idea de que se está liquidando la capacidad de estos colegios de crear elites de los sectores medios, por los votos de la Nueva Mayoría.
-Algunos señalan que la aprobación de esta iniciativa da esperanzas a la proyección de la NM más allá de este gobierno, ¿cómo lo ve?
-Antes de preocuparme de si la Nueva Mayoría debiera proyectarse como coalición política, querría verla empeñada en mejorar lo que ya aprobó para evitar errores que son graves y previsibles.
-¿Qué tanto margen de acción tenía el gobierno habiendo prometido educación gratuita y sin lucro, y contando con la mayoría parlamentaria en el Congreso para transformar ese compromiso en Ley?
-El gobierno no estaba condenado a hacer lo que hizo. Lo hizo por un error de diagnóstico y porque pensó que su principal desafío era satisfacer demandas que el movimiento estudiantil había planteado. Si la Presidenta y su gabinete hubiesen querido partir por otro lado, manteniéndose firmes en otra dirección, no tengo ninguna duda de que en pocas semanas habrían tenido gran apoyo en las encuestas.
-¿Cuál hubiese sido esa otra dirección?
-Haber dicho, como punto de partida, "nos concentraremos en los 4 mil colegios más deficitarios de Chile y que atienden al 40% de los niños que no logran llegar al umbral mínimo de aprendizaje. Eso lo haremos inyectando X dinero de la reforma tributaria y eliminando el copago de ese sector mañana, no en 4, ni en 20 años más".
Eyzaguirre: avances con pies de barro
-¿Cómo evalúa la gestión del ministro Nicolás Eyzaguirre?
-Sus avances tienen pies de barro, dejando a mucha gente descontenta en el camino, que a la primera oportunidad tratarán de cambiar lo que ha hecho este gobierno.
-¿Conviene que siga a la cabeza de la reforma?
-El ministro sabe cuáles son las múltiples debilidades de la Ley que acaba de aprobar. Si conoce las debilidades de su trabajo es preferible que siga a cargo, ahora tratando de corregir. Hoy sabe el terreno que pisa.
-¿Qué espera de los futuros proyectos que vendrán este año?
-No me imagino al ministro presentando un proyecto tan improvisado y mal diseñado como el anterior. Habiendo tenido un año, tiene que traer un proyecto completamente afinado, que articule intereses, y con respuestas más refinadas que las que dio en su primer año.

miércoles, 14 de enero de 2015

El Camino No Elegido. - José Joaquín Brunner

El camino no elegido

"Si la reforma educacional hubiera coincidido con los presentimientos de la Presidenta Bachelet, quizás hoy estaríamos en un escenario de menor crispación y desasosiego, avanzando más rápido y seguro hacia metas de calidad y equidad...''

¿Qué habría ocurrido con la reforma educacional si acaso su diseño hubiese coincidido con los primeros, espontáneos, presentimientos de la Presidenta Bachelet? ¿Estaríamos hoy frente a un escenario distinto? ¿Habría mayor acuerdo en la sociedad y menor crispación y desasosiego? ¿Contaría ese proyecto potencial con mayor respaldo de la opinión pública? ¿Estaríamos avanzando más rápido y seguro hacia metas de calidad y equidad?

Antes de responder a esas interrogantes, recordemos cuáles fueron los planteamientos originales de la Presidenta.

En el nivel escolar, según relató Bachelet recientemente a la revista Capital, su "primer sentido fue: partamos por la educación pública mientras vamos haciendo los otros avances". Es decir, intuyó que era necesario comenzar por la calidad de la educación y no por cuestiones de orden administrativo-financiero de difícil comprensión. Imaginó pues un sentido y un cronograma diferentes para la reforma. Su gobierno, sin embargo, eligió el camino opuesto. Y en virtud de ese error, hasta hoy la reforma se encuentra atascada.

En el caso de la enseñanza superior, la Presidenta, al estrenar su equipo programático en abril de 2013, declaró: "Mi opinión personal es que no encuentro justo que el Estado pague la universidad de mi hija si puedo pagarla", acotando además: "Creo que es regresivo que quienes pueden pagar no paguen". Por tanto, también en esa ocasión la Presidenta percibió de manera clara e intuitiva la solución correcta. Insistió además en que "la gran mayoría de los chilenos no puede pagar (su educación superior) y se endeuda y tiene una vida de incertidumbre y muchas veces de miseria", lo que también es válido y justifica el apoyo del Estado.

Pues bien, contrariando el presentimiento presidencial, el Gobierno prometió en su programa la gratuidad universal de la educación terciaria, que empezaría a implementarse gradualmente en 2016. ¿Cómo, para quiénes y a cambio de qué? Nadie sabe. Por esta razón reina el desconcierto entre las instituciones y los estudiantes. Y muchos nos preguntamos cómo podría justificarse una medida que, de aplicarse de manera universal, tan obviamente beneficia a los hogares del quintil más rico.

De modo que en vez de un diseño de reforma ordenado en torno a las acertadas intuiciones de la Presidenta nos encontramos hoy frente a una agenda distinta, incluso con objetivos contradictorios con aquellas percepciones y presentimientos presidenciales originarios.

Como resultado, la discusión pública en el nivel escolar se halla entrampada en asuntos de infraestructura, logística, plazos y aspectos técnicos de los procesos de admisión. A su turno, en el nivel superior reina la confusión y un tenso compás de espera, mientras el Gobierno alienta expectativas de no pago, nuevas leyes, subsidios a la oferta estatal y creación de un mayor número de instituciones públicas.

Chile merece más, según reza el majadero eslogan. ¿Pudo haberse impuesto un escenario diferente, más próximo a los designios presidenciales? Sí, siempre que la Presidenta los hubiera mantenido con vigor y de forma consistente, el ministro los hubiera transformado en una política coherente y los sectores técnico-políticos de la Nueva Mayoría (NM) hubieran creado instrumentos adecuados para su implementación.

Habría emergido entonces un diseño de reforma con centro de gravedad en el mejoramiento de la educación pública; es decir, toda aquella financiada mediante el régimen fiscal de subvenciones. Tras ese propósito se habría congregado sin duda una amplia mayoría, más grande que la NM.

Y en ese marco podían plantearse los objetivos específicos: (i) reorganización de la gestión municipal de la educación; (ii) marco de regulaciones públicas para proteger y fomentar la autonomía profesional de las escuelas; (iii) mayores exigencias de información y rendición de cuentas por parte de los sostenedores; (iv) aumento sustantivo del gasto fiscal por alumno, y (v) una profunda revisión y puestas al día de la enseñanza media y sus conexiones con la enseñanza superior y el mundo del trabajo.

En breve, en un escenario alternativo como este -que pudo ser pero no fue- habríamos estado discutiendo desde el primer día sobre cómo mejorar e igualar oportunidades educacionales. Y no, como ocurre ahora, sobre inmuebles, comodatos, avalúos fiscales o comerciales, algoritmos y colegios con más o menos de 400 alumnos, como si se tratase de aspectos cruciales para el futuro de nuestra educación.

Todavía más: con una cuota adicional de racionalidad, estaríamos ya trabajando para garantizar la gratuidad de la educación superior de los jóvenes provenientes de los hogares del 70% de menores recursos, los cuales, como señaló alguna vez la Presidenta, se endeudan y tienen una vida de incertidumbres. De hecho, de haber seguido el camino más directo, ya podríamos contar con un amplio y generoso esquema de becas y créditos perfeccionado; con un nuevo modelo de financiamiento de las actividades de investigación académica; con un procedimiento revisado de acreditación universitaria y con una superintendencia encargada de fiscalizar el correcto uso de los recursos por parte de las instituciones.

En fin, muy distinto sería hoy el cuadro de la reforma educacional si el Gobierno hubiese arrancado desde las intuiciones correctas de Bachelet y con una sólida estrategia dirigida al mejoramiento de las oportunidades educacionales provistas por cualquier tipo de sostenedor. Es lamentable, en cambio, que haya tomado un sendero equivocado.